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El ex ministro de Defensa, José Bono, se despidió ayer de la bandera en el cuartel general del Ejército. Hoy ha cesado como Ministro.
General de Ejército, Jefe del Estado Mayor de la Defensa, don Félix Sanz Roldán; Jefes de los Ejércitos; señoras y señores, amigas y amigos:
Del mismo modo que durante mi mandato como Ministro los jefes de unidad comenzaron a jurar formalmente la Constitución cuando tomaban posesión de sus cargos, hoy me parece un acierto restaurar el rito de la despedida de la bandera por parte del ministro de Defensa cuando cesa, cuando es relevado.
Esta bandera ante la que me despido ahora de mi cargo, como decía el Jefe del Estado Mayor de a Defensa, es la bandera de todos. Dice la ley que simboliza a la nación, que significa soberanía, independencia, unidad e integridad de la patria. Y dice la ley que representa los valores supremos expresados en la Constitución.
Todo eso significa la bandera de España. Unidad, soberanía, independencia, integridad y los valores supremos de nuestra Constitución.
Nuestra bandera no es un símbolo de un partido político porque ha de serlo de todos.
Nuestra bandera no es símbolo de la derecha ni de la izquierda porque ha de ondear en todo el espectro ideológico constitucional.
Nuestra bandera no es sólo símbolo para los militares, aunque la custodian y la honran, sino que es también símbolo para los civiles.
Nuestra bandera representa a todos y representa el deseo libre y democrático de querer vivir juntos.
Esa bandera, la bandera que me habéis regalado los jefes de los Ejércitos, para mí representa también una convicción, una convicción emocionada. Sí, siento emoción ante la bandera y ante el himno nacional. Claro que sí. Y no siento vergüenza de expresarlo ni en privado ni en público.
Pero no solamente es la expresión emocionada sino que también la bandera es la expresión inteligente de que juntos, los españoles somos más que separados. La bandera es la emoción y la inteligencia de que juntos podemos más, alcanzamos más, y podemos ofrecer a nuestros hijos un futuro mejor que divididos o que separados. Por eso, inteligente y emocionadamente representa unidad.
Me despido de mi cargo de ministro aquí, en el Palacio de Buenavista, probablemente el edificio de Madrid singularmente más cargado de Historia. Y me despido aquí, ante la bandera de España con dos palabras: gracias y perdón.
Gracias, en primer lugar, a Su Majestad el Rey, nuestro jefe supremo, según manda y establece la Constitución. Gracias a Su Majestad el Rey por su prudencia, por su capacidad, por su buen consejo, por el cariño que siente y demuestra a los Ejércitos y a la Guardia Civil cada vez que tiene la menor oportunidad de hacerlo.
Gracias al presidente del Gobierno, que dirige la política de la Defensa y que doy fe y soy testigo de que en estos dos años, ha sido cómplice y aliado de los intereses de las Fuerzas Armadas, de los Ejércitos y de la Guardia Civil para que nuestros valores y nuestros presupuestos pudiesen experimentar incrementos, que pueden calificarse con verdad de históricos como así ha ocurrido con los sueldos de los militares españoles.
Gracias a los militares, a todos, y a la Guardia Civil, porque habéis elegido una profesión en que la disponibilidad a favor de España y de los españoles es máxima; no hay ninguna profesión en España, ninguna, que cuando se adquiere se haga mediante el juramento de entregar hasta la vida si fuera preciso en defensa de España y de los españoles. Eso es algo que os honra, eso es algo que nos tiene que llevar a sentir admiración por vuestro trabajo, que se representa en vuestro uniforme.
Por eso, cuando me preguntaban si me llevaba algún proyecto inconcluso manifestaba ayer que sí: el de que podáis lucir vuestro uniforme por las calles para que la inmensa mayoría de los ciudadanos os miren con respeto y con afecto por lo que hacéis; por lo que hacéis y es impagable, por vuestra disponibilidad, por vuestro honor, por estar siempre dispuestos a defender a España y a la Constitución.
No ha podido ser, antes tenemos que acabar con los terroristas. Después vendrá esa medida que llenará a España no solamente de satisfacción, no sólo de uniformes, sino también de la dignidad que merece esa corporación de uniformados que han jurado defender a los españoles hasta con la entrega de su vida. Gracias por todo ello y por vuestro silencio. Y por vuestra disciplina, gracias.
Perdón, dije también. Perdón a quién he ofendido. A veces en la política se pone tanta pasión que creemos tener toda la verdad. Pido perdón a quien haya sido relegado injustamente de un ascenso, a quien no he sabido atender en su reclamación justa, a quien por cualquier causa haya sentido la ofensa o la molestia de su ministro. Os juro que ha sido por negligencia, pero no ha sido por malicia ni por falta de consideración a los Ejércitos.
Al dejar la responsabilidad ministerial, al marcharme de la política debo deciros que lo hago no porque me haya llegado la edad del retiro o del pase a la reserva. Me voy porque quiero, dicho sin inmodestia, y al irme debo decir también que siento en mi corazón un profundo amor a España y que cada día me siento más profundamente español.
Mi última palabra, con las de gracias y perdón, quiero que sea para España. Y mi última orden como ministro va a ser relacionada con el honor a España.
Capitán, mande firmes.
Soldados, marineros, guardias civiles, ciudadanos civiles, periodistas, todos los que tenéis, sentís y queréis a España, decid conmigo:
¡Viva España!
Muchas gracias.
Paz Digital, 11-04-2006
Texto íntegro del discurso del general Sanz Roldán de Bono en el acto de despedida de la bandera
Bono se va porque quiere, pero por qué quiere irse. Por Dosydos
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