Un responsable del Gobierno sirio señaló ayer que Damasco recuperará "cada pulgada" de los Altos del Golán, mientras unas 100.000 personas se manifestaron para protestar contra la ocupación de Israel de este territorio desde hace casi cuatro décadas.
Los Altos del Golán son una meseta en la frontera entre Israel, Líbano, Jordania y Siria. Israel tomó estos territorios, que pertenecían a Siria, durante la Guerra de los Seis Días (1967), y Damasco sigue reclamándolos.
Unos 17.000 sirios, la mayoría de la religión drusa, distinta de la judía, la musulmana y la cristiana, aunque con elementos de las tres y también de la filosofía de Platón, viven en los Altos del Golán en la actualidad, donde hay además unos 15.000 colonos israelíes. Israel se anexó este territorio en 1982, siendo primer ministro Menachem Begin. Sin embargo, la mayoría de los habitantes árabes han rechazado la ciudadanía israelí y conservado la siria.
El partido oficialista Baas organizó fletó decenas de autobuses y microbuses para conducir a la gente a Quneitra, donde se celebró una macromanifestación a favor de la devolución de los Altos del Golán a Siria. Los participantes, unos 100.000 según AP, venían de Damasco y otras ciudades como Homs y Hama, en el norte del país. El subsecretario general del Baas, Mohammed Saeed Bjeitan, prometió a la muchedumbre que Siria recuperaría "cada pulgada de su territorio".
Las conversaciones entre Siria e Israel sobre este territorio, con la mediación estadounidense, se estancaron en el año 2000. Damasco pidió que los israelíes se retirasen de todos los Altos del Golán, una solicitud que la parte hebrea rechazó poniendo como condición que primero tenía que darse una situación de seguridad adecuada y las relaciones bilaterales habían de estar normalizadas.
Siria ha pedido retomar las negociaciones de paz en muchas ocasiones durante los últimos dos años, pero Israel se ha negado hasta que Damasco luche contra los grupos radicales palestinos que alberga en su territorio. [Pd/EP/AP]

LA GUERRA DE LOS SEIS DÍAS (1967)- Quinto y sexto días: Ocupación de los Altos del Golán-
Siria, el más inmediato instigador de la acción bélica y su más decidido defensor, había bombardeado intensamente los poblados de la frontera e intentado, sin resultado, capturar uno de dichos poblados, el kibbutz Dan.
Excepto los ataques realizados contra sus Fuerzas Aéreas y aeródromos, Siria no había sufrido los efectos de la lucha armada. El 9 de junio existía la posibilidad de que el país árabe que había promovido la guerra fuera el único que la terminara sin ser derrotado. Esto hubiese tenido un fatal resultado: dejar a las colonias judías del valle aún más vulnerables que antes. Cuando Siria rechazó el alto el fuego, desplazando convoys y tanques hacia Israel por los Altos del Golán, el Gobierno de Israel decidió aprovechar la oportunidad. Las intimas relaciones que existían entre Moscú y Damasco parecían presagiar, en cierto modo, el riesgo de una intervención directa de Moscú; sin embargo, la mayoría, creía que, si se conseguían rápidos resultados, tal intervención sería físicamente imposible y, tras los hechos consumados, la presión de los Estados Unidos contendría a la U.R.S.S.
Así en la mañana del 9 de junio, viernes, las fuerzas de Israel, libres ya de otros frentes y tras haber destruido la aviación siria, asaltaron las posiciones artilleras sirias. A mediodía, las I.D.F. atacaron al Ejército sirio en los Altos del Golán. A lo largo de toda la línea, los sirios gozaban de enormes ventajas tácticas y topográficas, ya que se hallaban en la cima de una colina rocosa, cuya conquista, incluso escalándola, era difícil en cualquier circunstancia. Habían fortificado sus posiciones durante años a un coste enorme. Evidentemente, después de cuatro días de lucha, no era posible ningún ataque por sorpresa.
El principal punto de ruptura se eligió en el sector Norte del frente sirio, en la zona de Tel Azaziyat, el punto más septentrional del sistema sirio de fortificaciones. Una brigada de infantería y otra acorazada de reserva se encargaron de la parte más peligrosa del ataque. La infantería tuvo que avanzar combatiendo de una a otra posición, casi siempre cuerpo a cuerpo. El choque más fuerte tuvo lugar en Tel Fakhr. Las bajas fueron numerosas por ambos bandos. Las fuerzas acorazadas, finalmente, alcanzaron su objetivo con los dos únicos tanques intactos de todo un batallón.
Una columna de fuerzas blindadas avanzó y tomó Banias, y mientras que el grupo que había roto el frente progresaba con suma rapidez hacia Mansura y Kuneitra, otra columna a las órdenes del general de brigada Elad Peled, que anteriormente había operado en la Ribera Occidental, atacó en la zona de Tawfiq; se lanzaron los paracaidistas desde helicópteros sobre las líneas enemigas y a bastante profundidad en territorio sirio. Otra unidad acorazada avanzó a través de Darbashiya; y a las dos y media de la tarde del sábado, día 10 de junio, 24 horas después de haberse iniciado la batalla, la ciudad de Kuneitra caía en manos de las I.D.F., que en tales momentos ya se hallaban sólidamente establecidas en los Altos del Golán.
El peligro que entrañaban los bombardeos sirios contra los poblados de Israel había sido eliminado. Las fuerzas del Norte, al mando del general Elazar, suspendieron las operaciones cuando los sirios; oyendo los estampidos de las piezas artilleras israelíes, ya desde Damasco; aceptaron al fin el alto el fuego ordenado por las Naciones Unidas, que se estableció inmediatamente a todo lo largo de las líneas alcanzadas por las fuerzas de vanguardia. Precisamente entonces, las fuerzas de las I.D.F. se encontraban ya en la carretera de Damasco.