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"Cuando Evo Morales visitó España en enero pasado (...) José Luis Rodríguez Zapatero tranquilizó a la opinión pública respecto a los polémicos planes de Morales para nacionalizar los recursos de gas y petróleo de su país"
'El universal', Caracas (Venezuela).
Caracas, miércoles 03 de mayo, 2006 Madrid.- Cuando Evo Morales visitó España en enero pasado, fue recibido con honores y agasajado por el jefe del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el rey Juan Carlos, pese a que en ese momento ni siquiera había asumido oficialmente la presidencia de Bolivia.
En un gesto de apoyo al líder indígena, el Ejecutivo español además anunció en esa oportunidad la condonación de una parte sustancial de la deuda boliviana con España y tranquilizó a la opinión pública respecto a los polémicos planes de Morales para nacionalizar los recursos de gas y petróleo de su país.
Ahora que esa medida se ha consumado y en la prensa y la televisión aparecen soldados tomando plantas de gas o refinerías de petróleo, la percepción del mandatario boliviano desde España ha cambiado radicalmente.
Gobierno, oposición y hasta los editoriales de los periódicos coinciden en criticar la forma en que se ha llevado a cabo la nacionalización, que supone un duro golpe para la petrolera hispanoargentina Repsol YPF y, por ende, para los intereses de España en Bolivia.
Durante su visita en enero, Morales dijo que su gobierno ejercería "el derecho de propiedad" sobre sus recursos naturales, pero enfatizó que eso no significaría "confiscar, ni expropiar ni expulsar a las empresas" que sean "respetuosas" con las leyes bolivianas.
Pero a la luz del decreto de nacionalización, la opinión generalizada en España es que Morales está precisamente expropiando a las compañías y que, por lo tanto, faltó a su palabra.
De paso, los acontecimientos en el país andino sirven al opositor Partido Popular (PP) para arremeter contra el gobierno socialista de Zapatero, al que acusa de una errada política exterior respecto a líderes tan controvertidos como el cubano Fidel Castro, el venezolano Hugo Chávez y ahora Morales.
Si el martes el Ejecutivo español convocó al encargado de negocios de la embajada boliviana, Álvaro del Pozo, para manifestarle "su más profunda preocupación" y advertirle de "las consecuencias para las relaciones bilaterales" que puede tener la nacionalización, hoy el secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Bernardino León, manifestó que la medida fue adoptada "con unas formas que no son adecuadas".
"Lo que conocemos no pinta bien", llegó a decir el alto funcionario.
Y si bien el propio Rodríguez Zapatero intentó hoy serenar los ánimos y descartó penalizar a Bolivia recortando la ayuda económica a ese país, el malestar en España es grande.
Así se refleja también en la prensa, que, independientemente de su línea editorial, critica hoy el decreto nacionalizador boliviano.
Para el diario conservador "ABC", se trata de una medida "aderezada con una parafernalia militarista absolutamente improcedente" que "ofende a todo aquel que no tenga una concepción autárquica del poder político" y que 'forma parte de la ostentación del autoritarismo, tan al gusto de los regímenes de Cuba o Venezuela, de los que Morales parece alumno aventajado".
En opinión del progresista "El País", la "forma en que se ha tomado la decisión (de nacionalizar) resulta, además de confusa, bastante inamistosa: por decreto, en vez de por ley aprobada en el Parlamento, como ocurrió en Ecuador".
Y el periódico "El Mundo" señalaba hoy que "el leonino decreto de Evo", envuelto en "una trasnochada dialéctica revolucionaria" no hará más ricos a los bolivianos sino que "les empobrecerá todavía más al generar una clima de inestabilidad manifiesta".
La prensa coincide, además, en que la nacionalización es un revés para el gobierno de Rodríguez Zapatero, que tanto apostó por el diálogo y la cooperación con Bolivia.
Y en este punto entra la oposición, que ya en su día criticó las deferencias mostradas hacia Morales durante su visita a España.
Así, el presidente del PP, Mariano Rajoy, urgió al Ejecutivo socialista a "reflexionar" sobre sus alianzas internacionales. "La política exterior hay que hacerla con la seriedad debida, con países serios, que respetan las reglas del juego y que generan seguridad jurídica", dijo.
"Todo esto de Chávez, Castro y Evo Morales con los que el gobierno ha mantenido, según nos ha hecho saber, una muy buena relación en los últimos tiempos hay que cuidarlo", agregó el líder de la oposición.
Para el secretario ejecutivo de Economía y Empleo del PP, Miguel Arias Cañete, la medida tomada por Morales pone de manifiesto "el fracaso de la política exterior de España y la falta de peso en el contexto internacional del gobierno de Zapatero".
En sus palabras, "la política de alianzas en las que está inmerso el presidente del gobierno no ha traído como consecuencia ningún resultado positivo para la economía española". Fuente: DPA
[internacional.eluniversal.com] Paz Digital, 03-05-2006
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