La temporada de huracanes en los litorales mexicanos se iniciará el próximo lunes y terminará el 30 de noviembre, pero ya se pronostican 17 meteoros en los océanos Pacífico y Atlántico, así como en el Golfo de México y Mar del Caribe.
Por ello, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) de México prepara el operativo de seguridad para la vida humana en el mar y aguas interiores, denominado "Huracanes 2006".
Así lo informaron en conferencia de prensa el director general de la Marina Mercante, José Tomás Lozano y Pardinas, y Sergio Díaz Moure, responsable del Derrotero Meteorológico de la SCT, al mencionar un aumento de seis ciclones tropicales en 2006 respecto al año pasado.
De los 17 fenómenos hidrometeorológicos posibles, ocho se espera sean tormentas, cuatro huracanes moderados (categorías uno o dos en la escala Saffir-Simpson) y cinco intensos (categorías tres, cuatro o cinco), comentaron los expertos.
El principal objetivo de "Huracanes 2006" es salvaguardar la vida humana, instalaciones marítimo-portuarias, embarcaciones e informar a la comunidad marítima y habitantes de las zonas costeras sobre la generación, desarrollo y trayectoria de estos meteoros y su probabilidad de impacto en las costas del país, indicó Lozano y Pardinas.
Agregó que este operativo se aplicará en los puertos turísticos, pesqueros, industriales y comerciales ubicados en los litorales donde se pronostica la aparición de tormentas tropicales, como también se conoce a los huracanes.
La Dirección General de Capitanías dispone del equipo técnico y humano necesario para hacer frente a cualquier contingencia en el área de su jurisdicción.
Para proporcionar auxilio, búsqueda, rescate y orientación a la comunidad marítima portuaria, se dispondrá de 419 elementos, quienes contarán con el apoyo de 224 vehículos terrestres, 70 lanchas patrulla, 879 sistemas de radiocomunicación que operarán en diversas frecuencias, así como 29 estaciones meteorológicas para registro de condiciones locales, 41 plantas generadoras de energía eléctrica de emergencia, 54 equipos de cómputo con fax modem y 15 motobombas portátiles.
Entre las recomendaciones de seguridad a las personas antes del huracán, José Tomás Lozano les hizo un llamado a destinar un lugar de refugio, si la casa de sus moradores es frágil, tener a la mano un botiquín de primeros auxilios; contar con agua purificada, por lo menos dos litros por persona al día; guardar documentos personales en bolsas de plástico, en una mochila que le deje los brazos y las manos libres;
Conocer la ubicación del tablero de control de electricidad, la llave de paso del agua y la que cierra el gas; tener a la mano el directorio de autoridades locales y números telefónicos de emergencia; un radio y linterna con baterías nuevas y algunas de repuesto, así como velas, lámparas de gas y fósforos suficientes.
Durante el huracán, se les sugiere a los pobladores cercanos a la zona donde ocurra el meteoro continuar escuchando su radio para recibir información e instrucciones de fuentes oficiales, conservar la calma, desconectar todos sus aparatos e interruptor de energía eléctrica.
Añadió que si las autoridades recomiendan evacuar el área o la casa donde vive, no lo piense, hágalo, ya que este consejo está basado en el conocimiento de la intensidad del huracán y su fuerza destructora; no salga hasta que las autoridades indiquen que terminó el peligro.
El ojo del huracán crea una calma que puede durar una hora, después vuelve la fuerza destructora con vientos en sentido contrario.
Un ciclón tropical es conocido también como huracán, es un fenómeno natural que se denomina así cuando el viento rebasa los 119 kilómetros por hora y se clasifican en cinco categorías, según la escala de Saffir-Simpson.
La número cinco es la más destructiva por los vientos máximos que alcanza, superiores a los 250 kilómetros por hora y por las mareas de más de cinco metros de altura, cuyos efectos son devastadores. (Con información de Finsat) [elfinanciero.com.mx]
Paz Digital, 12-05-2006