- ¿Qué es, para ETA, lo que se ha dado en llamar "proceso"? Se habla de paz, normalización, ambas juntas, separadas…
Los ejes que reseñábamos en nuestra declaración son nuestra referencia para desarrollar el proceso.
Es decir, que hay que desarrollar el proceso democrático, con la participación de todos los agentes vascos y tomando en cuenta el conjunto de Euskal Herria. Nos referimos al camino que será preciso recorrer del marco actual a la situación de reconocimiento de los derechos de Euskal Herria.
Eso es lo que nosotros queremos impulsar, y es ahí donde hay que avanzar. A fin de cuentas, lo que ETA hace es permitir y abrir todas las puertas a todas las opciones políticas para desarrollar el proceso. Ahora, sin quedarnos en ese escenario del marco actual, sin dejar que cierren las puertas a ese camino, el objetivo debe ser atravesar esas puertas abiertas y pasar al escenario de la autodeterminación y la territorialidad. Lo que hay que hacer es ese paso de un escenario a otro. Eso será para nosotros, en definitiva, llevar el proceso a término y el único modo de abrir el camino a todas las opciones.
- ¿Y qué no es, para ustedes, el proceso?
El proceso no es un proceso para construir una paz falsa sin contenido; el proceso no puede ser, sin más, un proceso para integrar a la izquierda abertzale en la normalización política; por lo tanto, que nadie piense que la izquierda abertzale va a aceptar mansamente el actual marco sin ningún cambio político. Y tampoco puede ser un proceso que desemboque en el actual marco, debe hacerse para que abra un camino hacia una verdadera situación democrática, porque si es un verdadero proceso habrá que recorrer ese camino. Por lo tanto, se equivocarán quienes se limiten a intentar desactivar la lucha armada de ETA.
- ¿Qué es lo que habría que desarrollar hoy?
Lo que hay que desarrollar, principalmente, son elementos que están en boca de todos los agentes. Hoy están ya en boca de la mayoría de los agentes y del debate político todos los componentes para avanzar en el proceso de resolución del conflicto, y eso es lo que hay que desarrollar: el reconocimiento de Euskal Herria, los derechos de Euskal Herria, la palabra y la decisión de los ciudadanos vascos, la necesidad de que los estados respeten esa decisión, y que para ello deberá convocarse una consulta. Son esos elementos los que ahora deben concretarse y desarrollarse en el proceso. Los parámetros y las bases del debate democrático que debe abrirse están ahí, esos son los elementos que componen el meollo del conflicto.
Así pues, el acuerdo que deberá surgir de ese proceso tendrá que desatar esos nudos. Estando esos elementos ya en el debate político y en boca de una mayoría de agentes, ha llegado la hora de concretar los momentos y pasos de ese debate democrático, de dar pasos concretos. Esa es hoy la necesidad, necesidad de concreción sobre todo. Diríamos que ha llegado el momento de dar cuerpo a compromisos concretos en el proceso democrático.
- En el camino, en el trayecto de un marco a otro, aparecen otros nudos. Han mencionado que en el proceso, en definitiva, se trata de Euskal Herria. ¿Qué dificultades esperan para integrar a Lapurdi, Zuberoa y Nafarroa Beherea en el proceso? ¿Qué esperan del Estado francés, estado que niega tener una "cuestión vasca"?
En primer lugar nos gustaría señalar que el alto el fuego de ETA ha tenido también ahí un amplio impacto, y eso se ha podido ver en las reacciones a nuestra decisión. En la práctica, ha mostrado el efecto político de la decisión de ETA. Las reacciones han sido muy variadas. Podríamos distinguir tres: por una parte, quienes han seguido en sus tradicionales actitudes de cerrazón, sosteniendo que estamos frente a una cuestión interna de España y, por lo tanto, que el Gobierno francés no tiene que dar ningún paso. Ante eso, tenemos que manifestar claramente que no podrán mantener durante mucho tiempo esa posición, porque el mero hecho de cerrar los ojos no sirve para tapar el conflicto.
Al contrario, pretender en este momento político y ante el proceso abierto no dar ninguna salida política al conflicto no hace sino alimentarlo.
Por otra parte, otros agentes han reaccionado solicitando al Gobierno francés que se implique. En este caso, es importante para nosotros detenernos en el sentido y la dirección que debiera tener esa implicación. Queremos subrayar que los pasos y la implicación del Gobierno francés son necesarios, pero que, sobre todo, esa implicación debe dirigirse a responder a las raíces políticas del conflicto, para responder al problema político y no sólo atender a sus consecuencias. Eso tiene una interpelación clara: deben mostrar su disposición a respetar los derechos de Euskal Herria.
La reacción de otros agentes ha servido para corroborar su compromiso, recalcando la importancia de que los agentes vascos impliquen a Lapurdi, Baxe Nafarroa y Xuberoa en el proceso de Euskal Herria; y ese es el camino que, a nuestro entender, deben recorrer los agentes vascos. Finalmente, hablamos de un proceso que debe desarrollarse en toda Euskal Herria, que debe tener dimensión nacional y, por lo tanto, es de vital importancia implicar en el mismo a los agentes de Lapurdi, Baxe Nafarroa y Xuberoa, y que adopten pasos y compromisos propios de cara al proceso.
- ¿Cómo debería ser esa implicación? ¿Cómo debería plasmarse la dimensión nacional del proceso?
En nuestra opinión, ese compromiso debería plasmarse sobre todo en torno al reconocimiento de Euskal Herria, abriendo un debate sobre esa cuestión, impulsando su reivindicación y reivindicándolo asimismo con firmeza ante el Gobierno francés. Por lo tanto, creemos que los agentes vascos deben implicarse de ese modo. Y hay que utilizar la situación creada por el proceso para colocar en el centro político el debate sobre el reconocimiento de Euskal Herria.
- Nafarroa está en boca de muchos, y hay quien parece nervioso ante la nueva situación, Sanz por ejemplo…
Lo que Sanz está demostrando es una actitud defensiva, y eso es así porque tiene miedo ante la oportunidad que puede abrirse para que los ciudadanos vascos decidan sobre su futuro; porque sabe que ése es el rumbo del proceso.
Lo que Sanz ha visto, y de ahí viene su nerviosismo, es que está perdiendo la iniciativa. Sanz y el Gobierno de UPN habían centrado su proyecto y apuesta política en la reforma del Amejoramiento del Fuero, querían dirigir el debate político en ese sentido, y en este momento eso ha dado un giro y el debate político están en otros parámetros, y eso ha provocado que Sanz pierda iniciativa.
Miguel Sanz sabe, en última instancia, que el proceso actual le afecta de lleno. En realidad, Sanz está situando muy bien cuáles son los nudos que deben desatarse en este proceso y cuáles son realmente las claves políticas del proceso, precisamente el debate en torno a la autodeterminación y la territorialidad.
El empeño del fascista Sanz es colocar un muro frente a esa oportunidad de cambio político. Nosotros vemos en esa actitud a los de UPN, pero sobre todo los vemos totalmente inmersos en el actual debate político. (Fuente: gara.net).
Paz Digital, 14-05-2006
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