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CARTA A FIDEL CASTRO Luna, 15-08-2003 Aprovechando el cincuenta aniversario del asalto al cuartel Moncada que celebró hace muy pocas fechas en su mal afortunada Cuba, me permito expresarle lo que pienso de usted y de su patético régimen desde estas líneas.
Espero que esta actitud no le sorprenda ya que guarda relación con las opiniones, enfáticamente proclamadas, que usted y sus acólitos tienen sobre mi país y el gobierno que nos representa. Se permite usted el lujo de llamar al presidente de una de las mayores democracias del mundo “personaje de estirpe e ideología fascista” rodeado de sus adiestradas multitudes en uno más de sus delirantes discursos, que para alivio de los que tienen que soportarle, fue más corto de lo normal. También se encargó usted de vociferar, ante la mirada de su sufrido pueblo, su rechazo a las ayudas prestadas por la Unión Europea, aludiendo a la “soberanía y dignidad” absolutamente extraviado en su propia rabieta y ocultando de forma maliciosa, que esa decisión tomada tan valientemente sólo afectaría al pueblo, que dejaría de obtener unos veinte millones de euros anuales (que a usted le parecen “migajas”) que los Quince invierten en ayuda humanitaria, agravando con esa decisión tan “digna” las penosas condiciones de vida que soportan los cubanos. No sé, si habrá explicado usted a ese pueblo que tiene secuestrado y privado del pan y la palabra, perdone que cite a Raúl Rivero, que esa decisión no afecta a los “negocios” que mantiene con el Gobierno vasco, que ascienden a varios miles de millones de pesetas, así como a los acuerdos que ha llegado con distintas empresas vascas; dinero que por cierto, va directamente a su régimen titiritero, puesto que esas empresas pagan el sueldo correspondiente en divisas por cada trabajador, pero ese dinero es retenido por el gobierno cubano que paga una miseria en pesos a los empleados..Le aseguro Sr. Castro que usted me parece un personaje de circo y si no fuera porque la situación es verdaderamente dramática, su particular habilidad teatrera rayaría en la comicidad. No contento con intentar manipular a su pueblo con su inagotable verborrea y su pretendida dignidad, usted se salta a la torera cualquier básico derecho del hombre. Quisiera recordarle que según datos manejados por Amnistía Internacional, su isla tiene el honor de ser el país con mayor número de presos de conciencia del mundo, aumentada escalofriantemente en la segunda mitad de este año, fusilamientos incluidos, absolutamente despiadados, olvidando intencionadamente que usted debe su vida a la piedad que mostraron quienes le detuvieron cuando fue condenado a quince años de prisión de los cuales sólo cumplió dos gracias a una amnistía. Usted pretende dar clases de democracia, mientras mantienen un régimen totalitario, en donde la disidencia política está condenada con penas de veinte años de prisión, dejando a sus condenados en condiciones infrahumanas, sometidos a plagas de insectos y ratas, sin las más mínimas garantías sanitarias, y en prisiones situadas a cientos de kilómetros de sus domicilios. Usted pretende que el pueblo cubano sufra en silencio y con resignación la miseria a la que les ha condenado, con sueldos que no superan los diez dólares, con escasez de alimentos, de medicinas, ignorando una vez y otra el llamamiento de gobiernos y organizaciones internacionales, negándose en rotundo a suscribir los Pactos de Derechos Humanos de la ONU, a la entrada en Cuba de organizaciones humanitarias, como Cruz Roja Internacional, Médicos sin frontera, y un largo etcétera de organizaciones prestigiosas que trabajan en el ámbito de los derechos humanos. Usted, Sr. Castro ha convertido a Cuba en una cárcel, evitando que se le escape ningún ciudadano, controla sus vidas, vigila sus movimientos, registra sus casas de madrugada, y mantiene todo un entramado de chivatos que trabajan para y por la revolución. Y usted se permite insultar públicamente, dando rienda suelta a sus rasgos sicopáticos, a cualquiera que denuncié su dictadura. Usted me resulta un personaje macabro. El pueblo cubano merece la libertad, es el pueblo más valiente del mundo, los disidentes crecerán sin que usted pueda evitarlo, y millones de personas en todo el mundo estamos apoyándoles, su causa es la nuestra, la victoria también; y ni sus amenazas, ni sus represalias, ni su Villa Marista, conseguirán callar la voz que empieza a tronar en sus oídos. Sr. Castro, las palabras finales de su famoso alegato que tan brillantemente pronunció en 1953, han quedado obsoletas. A usted la historia jamás le absolverá. ¡VIVA LA LIBERTAD! ¡VIVA CUBA! España, agosto 2003. ***************** Paz Digital, 01-12-2003. [Recuperado] Powered by AkoComment 2.0! |