AMO A LAURA
Por José Jurado
Y yo también amo a Laura. A la mía. A la de siempre. A la que empecé a amar desde el día en que la conocí. A la que sigo amando y seguiré amando hasta que Dios nos separe. A la que "respeté" hasta el matrimonio. A la que juré lealtad de por vida el día que nos casamos. Con la que he formado una hermosa y numerosa familia.
Y lo digo sin vana presunción pero con orgullo. Y soy un hombre normal, con mis defectos, debilidades y pequeñas virtudes, pero sin ñoñerías ni pazguaterías.
Tengo a gala mi educación cristiana y un compromiso arraigado en la defensa de sus valores. y trato de defenderlos de los ataques con que se atacan hoy día desde la ignorancia, desde el poder y desde una sociedad que parece no tener otra meta que el hedonismo y otra norma que la pseudo-libertad sin límites.
La Iglesia estorba, la moral estorba y la lealtad y la dignidad estorban también. Estorba el compromiso con los valores de la Iglesia a los mismos que exigen respeto para sus sin-valores.
Tenía curiosidad por saber qué era eso de "Amo a Laura". Creí, por lo mucho que se criticaba en la prensa y en la televisión de carril, que sería algún lema de alguna asociación o entidad política o religiosa.
Me venció la curiosidad y, trasteando en internet, mi curiosidad quedó satisfecha: "Amo a Laura" es una canción -más bien anodina- en la que se enaltece el amor puro entre los novios y el compromiso de "respetarse" (no sé por qué se usa este término) hasta llegar al matrimonio, de lo que luego se alegrarán.
Así me explico tanto disparate como he oído y leído sobre Laura. Y así me explico también que, con la situación en que vivimos, esos propósitos de lealtad entre los novios choquen frontalmente. Y molesten los compromisos entre parejas, que molestan a los que pregonan las libertades
Ahora eso, generalmente, no se lleva. Ahora lo que priva es vivir un noviazgo sin "tabúes sexuales" o "vivir en pareja" como preparación al matrimonio. Pues que "vivan su experiencia-experimento", pero que dejen vivir a los demás. Nada, que no, que ahora priva el desmadre en todos los sentidos, y el sexual no va a ser menos.
Lo contrario es una antigualla propia de seres tarados. Ahora lo que domina son botellones, reuniones y fiestas de juventud, que parecen auténticas bacanales, donde el sexo y la droga son el único aliciente.
La continencia es algo que no va con la juventud. El sexo, en estos tiempos, se quiere ver como algo irresistible. Hasta desde los poderes públicos se repite que "la moral sexual que predica la Iglesia está pasada de moda" y que "si la Iglesia no cambia su doctrina, los templos se quedarán vacíos". Lo dicen los que pretenden una juventud vacía con el pretexto del respeto a las libertades (falsas libertades, libertinaje en la mayoría de los casos). Y son esos que manipulan a la juventud, precisamente, los que no respetan el que algunos novios deseen adquirir un compromiso de "respeto" mútuo. Son esos los que se burlan (que también está de moda) de los que no piensan en clave "mente en blanco".
¡Qué juventud están modelando nuestros gobernantes! Hoy a los niños de diez años se les "instruye" sobre la masturbación y a los adolescentes se les reparten preservativos o la "píldora del día después" o se les facilita el aborto cuando la cosa no tiene ya remedio. Y se les enseña a burlarse de los que piensan en "respetarse" a su manera, como si ese respeto hiciera daño a alguien. Hay que dejar el cerebro de los niños y de los jóvenes en blanco, o mejor: hay que usar "la blanca y sus asociados" para que se piense en negro.
¡Cómo no se van a poner dificultades a la enseñanza religiosa! ¡Cómo no se van a criticar a quienes respetan a Laura!
Yo la sigo amando como la amé durante toda mi vida.
Paz Digital, 26-05-2006