No quisiera ser mal pensado, tras los chaparrones que han caído durante estos últimos tiempos. Todos los medios de comunicación nos han vendido la imagen que se muestra, o sea la furgoneta Kangoo totalmente vacía. Pero ¿y si, en realidad, no hubiera estado vacía?
Personalmente tengo una hipótesis, creo que nada descabellada, para pensar de otra forma; ustedes me sacaran de dudas, si es que estuviera equivocado. Voy a intentar ser lo más explícito posible.
Esta furgoneta de la foto es una Kangoo, que me han dejado ver tranquilamente y realizar todas las pruebas pertinentes y, tras estos ajetreos, me he reafirmado en la cuestión. La Kangoo no estaba vacía y nunca estuvo vacía; pudo ser todo lo contrario, ¿y si llegó llena y la retiraron con los residuos que sobraron del explosivo usado tras los atentados?
Esta furgoneta pudo ser el almacén en donde se encontraba el explosivo, de donde iría retirándose, en pequeñas cantidades, para montar las bombas con los móviles. Como escribía El Cardenal (ver "Explosivos II" de El Cardenal, en Ceuta Nostalgia), las bombas no podrían ser de mayor tamaño que medio cartón de tabaco o un paquete similar alojado dentro de una cartera de mano o cualquier otro objeto similar que no resultara sospechoso en esas horas de trasiego de viajeros que se dirigían a sus respectivos trabajos; todo el mundo conoce el bullicio de los trenes de cercanías y del metro en esas horas punta en las que para subir, hay que realizarlo de espaldas para no ser rechazados. Tampoco sería sospechoso que, en un momento determinado, el “Colocador” del objeto en cuestión -una vez “Colocado” el paquetito- cambiara de lugar dentro del vagón, se apeara antes de que este se pusiera el tren en marcha o lo hiciera en la estación siguiente.
El almacén pudo estar a la vista todo el tiempo; de ser registrado no habría inconveniente. Siempre se ha dicho que cuando uno quiere esconder una cosa para que nadie la encuentre, hay que ponerla a la vista de todos, cuanto más evidente sea menos sospechas causará y, por lo tanto, más escondida estará (recuérdese "La carta robada", de Edgar Allan Poe). Éste podría ser el caso de la Kangoo, estaba tan a la vista y era tan evidente que nadie se percató de ella hasta después de los atentados; fue entonces cuando comenzaron los dimes y diretes sobre la susodicha furgoneta: que estaba aparcada desde hacía días; que si habían sido unos encapuchados; que si eran unos moros, que si... ¡Todo una falacia!, lo único cierto es que la furgoneta estaba allí desde hacía unos días, los suficientes como para ir extrayendo las cantidades necesarias para la fabricación de las bombas justas que explosionaron, ni más ni menos. Las demás bombas sin explosionar están fabricadas con materiales distintos de los que hicieron explosión en los trenes: titadine, dinamita barrenera..., ¡qué más da!
Un inciso. Aprovechando que vuelve a estar entre nosotros el Juez, antes Estrella y ahora “Estrellado”, D. Baltasar Garzón, cabría realizarle la siguiente pregunta: "¿Recuerda usted el nombre del TEDAX que, en la estación, o sea en el lugar del atentado, le dijo que había sido TITADINE?". Más tarde decía el "Superjuez" que por más que intentaba recordar, no lo lograba. ¿No será que el TITADINE solo estaba en su mente? En caso contrario que realice una “Rueda de Reconocimiento” con todos los TEDAX que trabajaron en ese lugar, ese día y a esa hora -no debieron de ser muchos- y que nos lo aclare. Aparte de que Garzón debería dar unas claras explicaciones de quién fue el que le dio vela en ese entierro, nunca mejor dicho, para presentarse en el lugar de los atentados y a título de qué se presentó, pues el caso no se lo habían adjudicado a él. ¿O sí? ¿O no?
También debería realizar un esfuerzo mental y recordar quiénes le pasaban a él información que no debía recibir, ya que, en esos momentos, no era más que el Sr. Garzón, como el Sr. Pérez, por poner un ejemplo. Que lo dejaran pasar no se debió más que por el revuelo y a que lo conocían; igualmente pudo estar presente en ese lugar el Sr. Llamazares; pero, claro, con la de llamas que había habido cualquiera se acercaba al lugar. En pocas palabras, el Sr. Garzón se encontraba en ese lugar, se mantuvo y solicitó información a todo quisque, ¡a titulo personal! ¿Por qué, y con qué interés?
¿A cuento de qué estuvo el Juez Baltasar Garzón en el lugar de los atentados, recopilando toda la información que quiso, y a sabiendas de que era otro -el Juez Del Olmo- el encargado de la Instrucción del Sumario, que, para más INRI, se declaró secreto desde el primer momento?
Creo que hay razones suficientes como para recusar a este juez para cualquier asunto relacionado, directa o indirectamente, con el caso 11-M, pero también con el mal llamado “Proceso de Paz”; o sea, que Garzón debería ser trasladado de Juzgado o que continuara en excedencia en tanto no se aclaren todos los aspectos que se interrelacionan con el 11-M y con ETA. De lo contrario, sería como volver a empezar de cero, pero del revés. Para dar comienzo, “estelarmente”, ha comenzado realizando todo lo contrario a lo que realizaba el Juez Grande-Marlaska.
En este punto me surge la pregunta -desgraciadamente, retórica-: ¿es que cada juez aplica la Ley de forma distinta, o es que existe una Ley distinta para cada juez? No hay más que constatar las actuaciones del Sr. Garzón, con respecto a ETA – BATASUNA y sus reuniones con el Partido Socialista Vasco y demás Insurrectos.
A Baltasar Garzón, parece ser que el Derecho Anglosajón le ha trastocado el cerebro o, es posible, que el cerebro lo tenga visionando otras cotas más altas dentro del ámbito político, cotas que con Felipe González no logró alcanzar. En fin, ese es su problema y creo que no nos lo trasladará al resto de los españoles; sería nefasto para nosotros y para él que siempre ha alardeado de “defender el Estado de Derecho”. ¿Se acuerda de los GAL? ¡Ah!, ¿no?, pues es posible que algunos de ellos le haga recuperar la memoria, ahora, a su vuelta. Mejor se hubiera quedado en EE.UU., pues las aguas, aquí en España, no están como para sacar la balsa.
Fin del inciso, necesario para entender lo que sigue a continuación.
Llegados a este punto, y sabiendo que ETA disponía de más o menos, siempre será más que menos, 100 Kilos de SEMTEX, veamos otra foto de la Kangoo:

Estos paneles de material sintético están fijados al chasis con tornillos de plástico de esos que se les empuja, se da media vuelta y se sueltan; o sea, una forma sencilla y rápida como para montar y desmontar en menos de 5 minutos, tras haber tomado lo que se encontraba dentro del hueco que tapan; ¿SEMTEX?, ¿por qué no?
Si tenemos en cuenta que las bombas que explosionaron, y si se necesitaron para cada una 200 gramos, con un par de kilos había suficiente explosivo; suponiendo, siempre suponiendo, que para no quedar cortos pusieran cantidad de sobra; supongamos que pusieran 5 kilos. Bastaría con un departamento, más pequeño aún, que se encuentra en el mismo lateral. Veamos otra foto del mismo costado de la furgoneta Kangoo por dentro:
Este lugar, aparte de poder albergar los 5 kilos de SEMTEX, solo se sujeta con dos tornillos de los descritos con anterioridad, o sea que en 3 minutos se ha desmontado y montado la tapa, tras haber tomado la cantidad necesaria.
En el lado opuesto existen otros tantos huecos como los descritos en la fotografías anteriores, con lo que el resultado final sería que si el objetivo era disponer de los 100 kilos de SEMTEX, había suficiente espacio como para poder mantenerlos ocultos a la vista y al olfato del perro.
Todo esto nos lleva a que con más razón que un santo, el Guía Canino informara que el Perro no había detectado rastro de Explosivo alguno, aunque el resto del Explosivo estuviera dentro de la Furgoneta, en ese momento, era el almacén que se utilizó, hipotéticamente, claro está, pero ¿por qué no? Ver el costado interno de la furgoneta, el opuesto al mostrado anteriormente:
Usando todos esos huecos, ¿cuántos kilos de SEMTEX se podían haber almacenado en la furgoneta Kangoo, sin que el perro hubiese detectado explosivo alguno?
Creo que con estas imágenes sobran las palabras para responder a las tan célebres preguntas del porqué del “peregrinar” de la Furgoneta. Horas de "peregrinación" tratando de sustraer de las miradas del Inspector que la seguía a sol y a sombra y que, finalmente, creo recordar que estuvo fuera de su alcance visual un cierto tiempo; en pocas palabras: la había perdido.
Ese fue el tiempo suficiente para sacar, si quedaba, el sobrante de SEMTEX y limpiar los restos y residuos que hubieran podido quedar del Explosivo. Al mismo tiempo se depositaban varios detonadores de fabricación Nacional, de los empleados para hacer explosionar la Dinamita barrenera, y otros artilugios que no existían en un principio. Esta tramoya era la que hacía verosímil la aparición de los detonadores que jamás habían estado en ese lugar.
La furgoneta Kangoo pudo ser el almacén desde donde se retiraron los explosivos según necesidades, y siempre estuvo a la vista de todo el mundo. ¿Qué mejor escondite que estar a la vista de todos?
El árbol no dejó ver el bosque.
SAHABEK
Paz Digital, 21-07-2006