Se encuentra ahora en la comarca pontevedresa de Salnés, y se originó en el incendio de una planta química.
La mancha tóxica de color turquesa por el vertido de sustancias químicas en el río Umia seguía avanzando este domingo en la comarca pontevedresa de Salnés, acabando con los peces y la flora acuática que encuentra a su paso, constató este domingo un fotógrafo de la AFP.
La mancha, que no contamina el aire, desciende hacia el mar a una velocidad de 500 metros cada cuatro horas y podría llegar en dos días a la costa, según los cálculos de las autoridades gallegas. Sin embargo, la capa tóxica, de tres kilómetros de extensión, es muy volátil, lo que da esperanzas de que se evapore antes de alcanzar el océano Atlántico.
Por si acaso, el Gobierno autónomo clausuró preventivamente las zonas marisqueras de la desembocadura del Umia y prohibió el uso doméstico del agua del río a unos 100.000 habitantes de la zona ribereña. Los servicios de emergencia estudiaban construir una canalización de urgencia paralela al río de unos 15 kilómetros de larga, para utilizar aguas no contaminadas y distribuir agua a través de camiones cisternas.
Todo comenzó hacia las 14h30 del pasado viernes, con el incendio de la planta de la empresa química alemana Brenntag situada en la localidad de Caldas de Reis, que provocó el vertido al río. Este domingo aún se desconocían las razones del siniestro, que destruyó totalmente la fábrica. Densas columnas de humo y gas cubrieron Caldas de Reis, obligando a desalojar varias viviendas.
La catástrofe ecológica se suma a los 1.636 incendios, la mayoría de origen criminal, que sacudieron Galicia en la primera quincena de agosto, quemando entre 77.000 y 92.000 hectáreas, y provocando daños directos calculados en 100 millones de euros por las autoridades regionales. [AFP]
Paz Digital, 03-09-2006