EL CHIVATAZO
Tenía la Policía
pistas bastante certeras
de que algunos de la "banda",
de los que llevan las cuentas,
se pretendían reunir
en una ciudad francesa.
Llegado el día acordado,
la Policía estuvo alerta;
con cuidado se acercaron
gendarmes y fuerzas nuestras
de acuerdo al dispositivo
que fijaron entre ellas.
Se guardó sumo secreto,
la operación era buena
para coger en el cepo
a los contables de Eta.
Transcurrió más de una hora,
silencio, emoción, cautela,
las consignas circulaban
de la forma más discreta,
los minutos eran siglos,
las horas eran eternas
y... Eta no cayó en el lazo
ni se le dio la sorpresa.
Parece -y es lo que dice
solamente alguna prensa-
que un Alto Jefe, en Madrid,
tuvo la mala ocurrencia
de llamar a un compañero
que en Donosti desempeña
la función de Comisario
y le dio la enhorabuena,
porque era su aniversario,
¡a través de conferencia!
Y puede ser que en el "éter",
por donde las ondas vuelan,
se infiltrara alguna voz,
de ignorada procedencia,
que le dijera a la "manda"
que permaneciera alerta.
Lo cierto es que los etarras
no cayeron en la treta,
por culpa de un Alto Jefe
que cometió la "imprudencia"
de hacer llamadas a un móvil,
sin comprobar la certeza
de que entre ambos no había
interferencias de alerta.
José Jurado
Paz Digital, 03-10-2006
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