Paz Digital, 18-10-2006.- Dado que estoy convencido de que no se puede entender la historia, reciente o lejana, sin tener en cuenta las consideraciones de tiempo y lugar, creo que las actuaciones relativas al 11-M han de verse desde un mínimo conocimiento de las estructuras de los organismos que intervinieron en aquel "golpe de estado", e incluso de sus infraestructuras, además, por supuesto, del "currículum" de las persona implicadas.
Antes de empezar a desgranar estas reflexiones relativas al crucial tema de la determinación del arma del crimen, es decir, los explosivos que estallaron en los trenes, y la maraña de ausencias de informes técnicos relativos a su identificación, junto con la manipulación de los pocos emitidos, quiero recordar la orgánica de la Policía Nacional:
- Dependen directamente La Subdirección General Operativa, entre otras:
=> Comisaría General (CG) de Información. De ella hay que resaltar que, tras el 11-M, tiene bajo su dependencia la Unidad Central de Desactivación de Explosivos (TEDAX) y NRBQ; durante el 11 M los TEDAX pertenecían a C G de Seguridad Ciudadana, por entonces mandada por Santiago Cuadro Jaén (el que mencionó la "Titadine").
=> Comisaría General de Seguridad Ciudadana.
=> Comisaría General de Policía Científica. Organizada en las unidades de:
===> COORDINACIÓN Y APOYO TÉCNICO
===> CENTRAL DE CRIMINALÍSTICA (Servicios Centrales de Identificación, de Técnica Policial, de Innovaciones Tecnológicas, de Analítica (laboratorios químico-tóxico, y de biología-adn; los primeros son los que deberían haber analizado en profundidad los explosivos del 11-M); así como una estructura periférica compuesta por: laboratorios territoriales, brigadas de policía científica, secciones de policía científica, grupos/equipos de policía científica, policía técnico de proximidad.
A ello quiero añadir ahora que:
- Don Carlos Corrales Bueno era el Comisario General de Policía Científica en marzo de 2004. Ordenó, "al parecer" (informe de Pedro Díaz Pintado), que la furgoneta Kangoo fuera trasladada desde las instalaciones de la policía científica de la calle Tacona (Complejo policial de Moratalaz) a la calle Julián Segador (Complejo de Canillas). Recordemos que, según todos los indicios, en algún momento de su recorrido entre Alcalá de Henares y Canillas la furgoneta se "llenó" de cosas. Fue de los pocos cesados después. Su "Primer Informe", sin duda muy interesante, obra en poder de la Autoridad Judicial (según la Comisión de Investigación, a la que no llegó el documento y ante la que no compareció el Comisario).
- Don Miguel Ángel Santano Soria, ahora Comisario General de la Policía Científica, el 11M era Jefe de la Brigada Provincial de la misma en Madrid (C/ Tacona). El SUP dice que Santano estuvo enfrentado a su jefe: "En la madrugada del día 12 las labores de identificación fueron asumidas en su totalidad por la Comisaría General de Policía Científica y desde ese momento Miguel Angel Santano dejó de mantener contactos con su superior jerárquico". Santano y Telesforo Rubio prepararon sus comparecencias ante la Comisión del 11M en la sede socialista de Madrid (C/. Gobelas) y luego ha sido importante artífice del asunto del "ácido bórico"; además, su hermano es el jefe de Seguridad de Chaves.
- La Unidad Central de Desactivación de Artefactos, mandada por el Comisario Jefe TEDAX (aunque sin titulación de tal) Juan Jesús Sánchez Manzano, está localizada en el complejo policial de Canillas. Dependiendo de él, está el Servicio Central de Explosivos, en cuyo laboratorio trabaja, desde 1987 (está próxima a jubilarse), la Inspectora licenciada en químicas conocida como La TEDAXA; concretamente, es la Jefe del Grupo de Investigación de Explosivos.
- El Laboratorio Central de Policía Judicial está en el mismo acuartelamiento de Canillas, pero separado del anterior. Es un laboratorio "homologado".
El Procedimiento Normal de tratamiento de restos de explosiones es:
- Recogida por los TEDAX del equipo provincial.
- Traslado a la sede provincial (Moratalaz), para la adecuada numeración y etiquetado de las muestras, así como un ligero estudio y un mínimo primer informe escrito, tras la consulta de archivos y el contraste con otras experiencias.
- Envío al Servicio Central de Explosivos de la Unidad Central de Desactivación de Artefactos (Canillas), en cuyo laboratorio La TEDAXA hace un análisis con medios limitados.
- Traslado al Laboratorio Central de Policía Judicial (en un edificio próximo), para análisis detallado con diversas técnicas complementarias.
La diferencia entre ambos laboratorios es algo así como la que pueda existir entre el de un Instituto de Enseñanza Media y el de una Facultad de Químicas. En el primero, con medios muy limitados, apenas se pueden hacer análisis someros, mientras que en el segundo (el central de la policía científica), los medios permiten el análisis detallado y preciso, redundado con diversas técnicas "cruzadas", al estilo de lo que nos tiene acostumbrado la serie CSI de TV.
Por ejemplo, en el "caso" del ácido bórico sabemos que se usaron técnicas de Análisis Organolépticos, Extracciones, Vía Húmeda Clásica, Determinación del pH, Difracción de Rayos X, Espectrometría Infrarroja por Transformada de Fourier, Pero, en general, pueden usarse:
-Vía Húmeda (Química): los restos, convenientemente tratados y preservados, se ponen en contacto con reactivos que, al cambiar de color, determinar el explosivo contenido en los restos.
- La electroforesis capilar para determinar los iones de los compuestos inorgánicos.
- Vía Seca (Física): genéricamente, mediante calor y detectores luminosos se determinan las sustancias explosivas en presencia, junto con las "ligantes" y "estabilizantes". Procedimientos técnicos utilizables en este caso son: la Cromatografía de Líquidos (separación por "filtrado" de distintas moléculas disueltas en base líquida) de Alta Resolución (HPLC), con detector de diodo array (DAD), para determinar los compuestos orgánicos.
- La Cromatografía de Gases (GC; similar a la anterior, pero en base gaseosa) seguida de Espectrometría de Masas (MS; identifica los compuestos de las moléculas al ser estas "iluminadas" por un haz de energía).
- La Espectrofotometría de Infrarrojos por la Transformada de Fourier (FTIR), para los polímeros (plásticos), de fundamento similar al espectrómetro.
- El Microscopio Electrónico de Barrido (SEM); este método es sólo útil para detectar compuestos con metales (normalmente no detecta los componentes orgánicos).
- Análisis de Estructuras (Metalográfica, etc.): de la formas de rotura y deformación de los elementos (vagones, edificio de Leganés) más próximos a las explosiones, se puede deducir con bastante precisión la velocidad de detonación del explosivos y, en consecuencia, el tipo de explosivo.
El caso del microscopio electrónico nos permite remachar aun más las diferencias entre el laboratorio de la Unidad Central de Explosivos y el Laboratorio Central Químico-Tóxico de la Policía Científica, dado que estos aparatos tienen grandes volúmenes y pesos (toneladas), mientras que todos tenemos en la retina el clásico microscopio óptico de mesa.
Con relación al explosivo utilizado en los trenes, si se hubiera seguido el procedimiento habitual, seguramente el Jefe TEDAX de Madrid, Jose María Cáceres Vadillo (Inspector por promoción interna desde 1999, con carné 28.296), hubiera acompañado a las muestras con un informe de contenido similar a su declaración del 12 de julio de 2004 ante el juez Del Olmo: "tras observar los destrozos causados por las bombas "teníamos claro que no era Titadine, sino un alto explosivo militar tipo C3 o C4". Pero debieron serle requeridas con urgencia por Sánchez Manzano, sin dar tiempo a casi nada y posiblemente sin pasar por la sede provincial (Moratalaz), porque sobre las dos de la tarde del fatídico día 11 la TEDAXA emitió sus primeras conclusiones.
Siempre siguiendo con los trenes, desde la Unidad Central de Desactivación de Artefactos al juez Del Olmo únicamente se le enviaron documentos firmados por la "TEDAXA" (carné nº 17.632) y por Sánchez Manzano, obviando completamente a sus inmediatos vecinos de la policía científica, y esto tanto a comienzos de 2004 como a mediados de 2006 (Diligencias Previas nº 147), incumpliéndose el artículo 459 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que impone la necesidad de que sean firmados por dos peritos titulados, dado que Sánchez no tiene ninguna titulación de aplicación al caso; incluso uno de los "informe periciales" no indica el día en que se realizaron las pruebas, ni el día en que se emitió, estando sólo firmada la última hoja. Pero, además, los informes solo reseñaban que en ocho de los diez focos de explosión aparecieron "componentes genéricos" de dinamita y "Angelines" (María de los Ángeles, que ese es el nombre de pila de la inspectora), dijo este verano ante el juez que no pudo determinar qué tipo de dinamita explotó al no haber una cantidad suficiente para poder estudiar su composición.
Aquello ya fue demasiado hasta para la normalmente desinformada opinión pública y "El Mundo" recogió diversos testimonios demoledores: "Desde el punto de vista científico, lo que están diciendo los responsables de los TEDAX es totalmente inverosímil", aseguró Teresa de Lara, del Departamento de Química Orgánica de la Universidad de Barcelona y de la empresa Hertz, experta en el campo de la cromatografía, y "la técnica de la cromatografía de capa fina (la que empleó la TEDAXA) es capaz de analizar muestras de 0,000000001 gramos", afirmó Antonio Ruiz de Elvira, Catedrático de Física Aplicada de la Universidad de Alcalá de Henares.
Y todo ello obviando cómo había sido posible que la Dirección General de la Policía enviara esos informes al juez. Porque, por mucho afán de protagonismo que otorguemos a Manzano, que por otra parte seguramente se compensaría con la natural prudencia a "meter la pata", quien cursó los informes no fue un singular miembro de la institución policial, a no ser que contara con el beneplácito, o "control de calidad", de los Comisarios Generales de Seguridad Ciudadana, de Información y de Policía Científica, entre otros.
No es de recibo que no se pudiera saber cuál había sido el arma del crimen, al menos sin enviar las muestras al Laboratorio Central de Policía Judicial, el cual, como dijo recientemente Rajoy en la COPE, determina el explosivo a las 24 horas de la explosión (al menos cuando él era Ministro de Interior). Incluso, como descubrió Luis del Pino, en el propio sumario del 11M existe un informe de los TEDAX en el que se demuestra que tal determinación se puede hacer: es el caso de la explosión de una bomba de ETA en Pasajes el 31 de enero de 2001, en el se pudo localizar nitrato amónico, trinitrotolueno, dinitrotolueno y nitroglicerina, es decir, dinamita marca Titadine, localizándose además restos de un teléfono Alcatel One Touch, de un temporizador Coupatan, y de dos detonadores, uno artesanal y otro comercial.
La actuación de Angelines ante el juez, en julio pasado, se vio empañada aun más porque, en lugar de documentar sus afirmaciones con informes relativos a los trenes, entregó uno relativo a los supuestos restos de explosivo hallados en la furgoneta Kangoo.
La TEDAXA es una de las personas recompensadas por su actuación el 11-M con una "cruz roja" al mérito policial, la cual es pensionada de por vida y, en teoría, premia acciones de riesgo físico.
Joaquín Murrieta
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