Llevo más de dos años tratando -de bromas y de veras, en verso y en prosa- de que Zapatero abandone la Moncloa y todo ha sido inútil, como presentía. Pero anoche me llené de alegría al conocer el resultado de las elecciones catalanas porque su final está ya próximo.
No es que le desee la muerte, Dios me libre, aunque ya le he redactado el epitafio (que Dios me perdone).
Les explico mis razones para la esperanza: Zapatero no ha tenido bastante con incordiar en Cataluña -y de paso en toda España- desde que se ofreció a Maragall a hacer un Estatuto "de máximos" hasta llegar a consentir que su partido en Cataluña (es un decir) negociara con el 'proetarra' Carod y sus camisas negras para fastidiar a los herederos de Pujol.
Y como Pepe Montilla, el "charnego", se lo creyó, surgió el "tripartito", cuyas excelencias para acabar con el tinglado catalán hemos visto en estos dos últimos años.
Tan mal lo ha hecho Zapatero, lo que es muy propio de su ignorancia y falta de visión política, que no dudó en quitarse a Maragall de en medio y proponer a Montilla para "Honorable" por creerlo más sumiso.
Y Montilla está empeñado en volver al "tripartito" (cuya intención Dios le bendiga), uniéndose de nuevo a los camisas negras de Carod que se alzarán con el santo y la limosna, vengándose así de Zapatero que negoció a sus espaldas con el petulante Mas el Estatuto catalan.
En resumen, que el lío está formado. El nuevo "tripartito" me ha llenado de gozo y esperanza, pues Pujol y sus pujolitos van a estar una temporada lejos del poder y de aquellas "gratificaciones" del tres por ciento.
Es completamente cierto que Dios escribe derecho con renglones torcidos y que vuelve locos a los que quiere eliminar.
Ya comprenderéis, amigos, mi alegría y mi esperanza porque este tinglado está tocando a su fin. Permitidme que grite:
¡Viva el "tripartito"!
Paz Digital, 05-11-2006
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