INTRODUCCIÓN
Como se demostrará en el informe, el Grupo de los 300, o G-300 (así llamado por mí a falta de un nombre oficial más apropiado), es un grupo compuesto por alrededor de 300 a 400 personas que se conocen entre ellas personalmente, y determinan mediante su enorme poder económico y financiero, sus influencias políticas a través de funcionarios-empleados y agentes ubicados en posiciones claves de los más importantes gobiernos del mundo, cuáles serán las políticas económicas, financieras y sociales que se implementarán cada año en el mundo.
Su poder alcanza a infiltrar todos los servicios secretos y agencias de seguridad del planeta, y los gobiernos o personajes que resultan molestos o inconvenientes a sus planes son eliminados de la manera más eficiente conocida. Este grupo es el responsable del uso del movimiento ecologista como herramienta geopolítica para consolidar el nuevo status neocolonial al que han sometido a los países menos desarrollados. Su esquema básico de operaciones es la conformación de un cártel de bancos, entre los que se incluyen a diversos bancos Centrales del mundo. No hay poder económico o financiero que se les pueda oponer. Este grupo tiene la facultad de "crear dinero de la nada" (o el llamado dinero "Mandrake") y corromper a cualquier persona que sea necesario.
Dado que sus miembros están imbuidos de la eugenésica y racista filosofía maltusiana, el principal enemigo que reconocen es la población en crecimiento en los países del Tercer Mundo. Entre sus acciones más notables para eliminar a este enemigo, se cuentan las campañas y subsiguientes prohibiciones de productos que eran "demasiado útiles a la humanidad" y facilitaban su crecimiento, como el DDT, los CFC, diversas sustancias químicas fundamentales para el desarrollo industrial y la salubridad pública, y finalmente el diseño y puesta en práctica del Protocolo de Kyoto tendiente a la reducción de la actividad industrial y comercial mundial.
Ordenando las piezas
Walter Rathenau, entonces Canciller Alemán durante la República de Weimar, escribió un artículo publicado el 24 de diciembre de 1921 en el Wiener Press, donde realizaba un sorprendente e indiscreto comentario que terminaría costándole la vida seis meses más tarde:
"Solamente 300 hombres, cada uno de los cuales conoce personalmente a los otros, gobiernan de hecho a Europa. Ellos eligen a sus sucesores entre los miembros de su propio entorno. Esos hombres tienen en sus manos el poder para impedir o terminar con cualquier estado de cosas que consideran irracional."
En abril de 1922 Rathenau firmó el Tratado de Rapallo, por el cual Rusia perdonaba a Alemania los pagos de reparación de guerra a cambio de tecnología industrial. Inglaterra protestó airadamente porque el tratado había sido elaborado a sus espaldas, y preveía el desarrollo de los campos petrolíferos de Bakú – sin intervención británica – lo que favorecería enormemente a Alemania y perjudicaría de manera especial al grupo de 300 hombres que Rathenau denunciaba, que otros analistas conocen como el "Comité de los 300". [1]
Walter Rathenau fue asesinado misteriosamente en junio de 1922, dos meses después de firmado el tratado con Rusia, y seis meses después de haber osado mencionar públicamente la existencia del misterioso grupo. Los asesinos de Rathenau fueron arrestados de inmediato, pero, de manera significativa, la policía anunció más tarde que se habían "suicidado", de modo que los móviles del asesinato y sus instigadores permanecerán para siempre en el misterio. A partir de este hecho se perdió toda posibilidad de recuperación económica de Alemania y se inicia de inmediato la declinación del valor del Marco alemán: en diciembre de 1922 el marco cotizaba a 7.592 por Dólar, y en enero de 1923 Alemania se declaró en cesación de pago. Para noviembre de 1923, el Dólar cotizaba a 50 billones de Marcos. La primera y más grande hiperinflación de la historia se había desencadenado por obra y gracia del G-300.
La semejanza de este asesinato con otros asesinatos políticos famosos es impactante: los de John Kennedy, Indira Ghandi, Olof Palme, cuyos autores intelectuales permanecen en el anonimato, lo que indica que no es necesario tener una imaginación afiebrada para relacionarlos con un poder oculto en las sombras, al que se puede identificar genéricamente como el G-300. Las personas molestas, que hacen declaraciones inoportunas, proponen políticas inconvenientes para el grupo, son peligrosas y deben ser eliminadas. Las eliminaciones de estas personas son "medidas profilácticas" necesarias para la supervivencia de un especial modo de vida de unas pocas personas que se han apoderado virtualmente del mundo.
Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC
Fundación Argentina de Ecología Científica
[Continuará]
[1] John Coleman, 1997, "The Conspirators' Hierarchy: The Comité of 300", Editorial WIR. Joseph Holding Corp., Carson City, pp. 63, 199.
Paz Digital, 12-11-2006