Para entender la figura del recientemente fallecido Augusto Pinochet, sería necesario conocer lo que pasaba en Argentina durante los años de las dictaduras del Cono Sur.
Durante años, la prensa europea acusó a Estados Unidos de estar detrás de la dictadura argentina, de tramar estrategias para la ruina económica de Argentina y de haber entrenado a los militares argentinos en la guerra sucia en la Escuela de las Americas ubicada en Panamá.
Pero quienes apoyaban e instruían a los torturadores eran otros...
GUERRA SUCIA EN ARGENTINA
Según el dictador Benito Bignone, último jefe de la cúpula militar argentina, instructores franceses enseñaron a los militares argentinos el método del secuestro, la tortura y la ejecución clandestina de personas. Estas declaraciones han sido recogidas en el documental de Marie-Monique Robin: “Escuadrones de la muerte. La escuela francesa”, emitido el 1º de septiembre [2003] en el Canal Plus de París y en otra docena de países.
En referencia al libro “Services Speciaux Algerie 1955/1957” del general francés Paul Aussaresses, la entrevistadora comentó que en Francia han sido reconocidas las torturas en Argelia y que se debate abiertamente sobre este tema.
Bignone aprovechó para acusar a los estados democráticos de hipocresía, ya que todos ellos practican la tortura: “Israel tiene reconocida la tortura. Todas las policías del mundo. ¿O somos tan hipócritas para decir que no?” Bignone resaltó las similitudes entre la Batalla de Argel y la guerra sucia contra la subversión en Argentina. “Fue una copia. Inteligencia, cuadriculación del territorio dividido por zonas. La diferencia fue que Argelia era una colonia y lo nuestro fue dentro del país. Era una diferencia de fondo pero no de forma en la aplicación de la doctrina”.
Estas similitudes tácticas tienen una explicación: los militares argentinos fueron adiestrados por instructores franceses. Según Bignone, quien introdujo en la argentina el interés por la guerra revolucionaria fue el coronel y luego general Carlos Jorge Rosas: “Él trajo la inquietud de que toda la preparación de la guerra clásica no servía, porque la guerra moderna, la guerra revolucionaria, era totalmente diferente. Fue subdirector de la Escuela de Guerra y subjefe del Estado Mayor y gestor de que tuviésemos una asesoría francesa”.
Los instructores franceses daban a leer libros como “Los Pretorianos, los Mercenarios y los Centuriones” de Jean Larteguy, donde se describen casos de tortura en Argelia.
Los militares argentinos que destacaban en la “guerra sucia” recibían un curso de perfeccionamiento en París. Para completar su formación se trasladaban a Argelia, donde podían iniciarse en la práctica de la tortura. Dice Bignone: “La guerra contrarrevolucionaria interesaba, la cuna de eso era Francia. En España el interés no estaba tan actualizado como acá. Allá la enseñanza estaba más volcada a la guerra clásica y muy poquito a la guerra revolucionaria. La manera de oponerse a la guerra revolucionaria fue encarada a partir del modelo francés que íbamos conociendo por publicaciones y oficiales que realizaban cursos en institutos galos. A fines de la década de los 60 aparecieron los primeros reglamentos para la lucha contra la subversión, LC82 Operaciones contra las fuerzas irregulares, tomos I, II y III, hechos por nosotros copiándolos de los franceses. La influencia francesa fue la que nos dio todo. Nuestra doctrina se volcó en los reglamentos y fue lo que aplicamos después”. [profesionalespcm.org]
Aportado por DonaldRumsfeld
Paz Digital, 23-12-2006
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