Toda la estrecha relación que existe entre el tráfico de droga, la ADL, y sus protectores políticos en los EEUU e Inglaterra está muy bien descrita en el libro que publicó la organización EIR, Executive Intelligence Review, Dope, Inc, (Narcotráfico S.A.) que revela con entera claridad y abundancia de datos, nombres, lugares y fechas, la relación que existe entre las dinastías de familias de banqueros y la conspiración combinada de los servicios de inteligencia de varias naciones, junto a los círculos del crimen organizado. Pero el tema del comercio de la droga es central en las actividades del G-300, como también el uso de las organizaciones ecologistas como una herramienta de utilidad invalorable para mantener el estado de dependencia que es necesario para que este comercio pueda prosperar. Por ello, un somero relato de la historia del inicio del "Imperio de la Droga", o el "Imperio Británico", echará bastante luz en este aspecto bastante oscuro de la historia. Esa luz será muy útil para iluminar el camino hacia la Verdad.
De acuerdo a los historiadores que se han especializado en el tema, el asunto del comercio de la droga a nivel masivo se remonta al siglo XVI, cuando portugueses y holandeses ya realizaban el transporte del opio desde la India, donde se fabricaba, hasta la China y otros sitios del sudeste asiático, donde era consumido. De acuerdo al EIR, "para 1659, el comercio del opio seguía en importancia al de las especias, que servía a su vez como canje para el opio. Ya en 1750 los holandeses cargaban mas de 100 toneladas anuales de opio a Indonesia". El opio era usado principalmente para lograr un objetivo: quebrar la resistencia y la voluntad de los consumidores, que así eran sujetos al trabajo esclavo en la explotación de recursos naturales que eran enviados a la Metrópoli a precio vil.
El objetivo ha sido siempre el control de los recursos naturales de los países pobres. Entonces, y ahora, las políticas no han variado sino para ser perfeccionadas. Los ejércitos de ocupación coloniales han sido reemplazados por embajadores, funcionarios de las Naciones Unidas, del Banco Mundial y del FMI, del GATT, y ahora del IPCC, que trabajan de manera mancomunada y perfectamente coordinada con una pléyade de ONGs ecologistas y de los "derechos humanos", como el WWF, la IUNC, Greenpeace, el NRDC, el EDF, el Sierra Club, Amnesty International, Human Rights Watch, y en general, todas las organizaciones con "Watch" como sufijo.
La Compañía Británica de la Indias Orientales (BEIC - British East India Co.) comenzó su participación en el narcotráfico abriendo una oficina en Cantón, China. Cuando Inglaterra convirtió a la región de India llamada Bengala —hoy Bangladesh— en una más de sus colonias, el negocio del opio producido allí comenzó a inundar China a través de la oficina de Cantón. La BEIC no había producido muchas ganancias para la Corona hasta que en 1783 Lord Shelbourne tomó a su cargo a la BEIC y a Inglaterra y consiguió que funcionaran como una sola unidad que explotara el negocio de la droga y produjese ingentes recursos para la Corona.
Lord Shelbourne concretó alianzas con banqueros, entre ellos con el anglo-holandés Francis Baring, de la firma que le prestaría una fortuna al tirano de Argentina Juan M. de Rosas, y que al no poder devolverlo, intentó pagarle a la Banca Baring con las islas Malvinas —propuesta que los ingleses declinaron gentilmente aduciendo que las Falklands ya eran de ellos—. Una vez que contó con el ingreso del comercio del opio y el apoyo de la monarquía británica, Lord Shelbourne "compró en 1873 al Parlamento Inglés íntegro", y consolidó un poder político y económico pocas veces visto en el mundo.
De acuerdo al EIR, para que Inglaterra recuperase su antigua grandeza, Lord Shelbourne propuso "ampliar el comercio de opio y subvertir a los Estados Unidos bajo la bandera del libre comercio. El primer objetivo tuvo un éxito sin par en la Guerra del Opio en China; el segundo no triunfó hasta el Siglo XX". El tráfico de opio fue política oficial de la Corona Británica, siendo la compañía Jardine Matheson la principal encargada del comercio. Como anécdota curiosa se hace notar que la corona Británica fundó el banco de Shanghai Honk Kong Bank of Commerce para canalizar las ganancias del opio hacia Inglaterra. El banco tuvo sus siglas HSBC que mantiene hasta el día de hoy, así como su espíritu de lavador de dinero del narcotráfico.
El emperador de China intentó resistirse a los ingleses, pero Inglaterra le declaró una guerra que ganó de inmediato y le obligó a firmar un tratado de paz por el cual Inglaterra quedaba en control del puerto libre de Hong Kong, que fue siempre la capital del tráfico de drogas de Gran Bretaña. La política oficial de Inglaterra de usar la droga con poder destructivo de la inteligencia y la voluntad para mejorar su comercio, fue idea de Lord Palmerston, quien la introdujo en 1841 en un memorando al gobernador de la India: "...debemos intentar sin pausa, encontrar en otras partes del mundo nuevas aperturas para nuestra industria (opio) … Si nuestra expedición china tiene éxito, Abisinia, Arabia, los países hindúes y los nuevos mercados de China permitirán en un futuro no lejano la ampliación de nuestro comercio exterior."
En la Segunda Guerra del Opio se repitió el proceso y en octubre de 1860 los ingleses y los franceses sitiaron Pekín. Una vez ganada esa guerra, los bancos mercantiles y las compañías inglesas establecieron al HSBC que hasta el día de hoy hace de cámara compensadora para todas las transacciones económicas del lejano oriente, vinculadas con el mercado negro del opio, y de su derivado, la heroína. Los ingleses habían logrado controlar así los siete octavos del comercio del opio en China, y lo duplicaron nuevamente hacia 1880. Operaban de la siguiente manera:
1. Transformaban en adicta a la población elegida "para debilitar la salud de la nación."
2. Utilizaban a los militares, cuando era necesario, para instalar y proteger al comercio de la droga.
3. Utilizaban las ganancias para financiar infraestructuras criminales que permitiese llevar adelante el comercio.
Los banqueros ingleses crearon rápidamente vínculos con los banqueros norteamericanos (cuyo ejército les había ayudado en la última guerra contra los nacionalistas chinos, los Boxers, junto con portugueses, alemanes, franceses, italianos y japoneses). El plan inglés de introducir la droga en Estados Unidos como medio de subvertir a su antigua colonia comenzó hacia la década de 1840 con la introducción en la costa oeste de los coolíes chinos transportados por las mismas compañías inglesas que comerciaban con esclavos desde África. Sólo en 1846 ingresaron a EE UU 117.000 coolíes, en su gran mayoría adictos al opio. Ya en 1862 Lincoln había prohibido el tráfico de coolíes, pero la práctica continuó hasta entrado el siglo XX. Para 1875, en Estados Unidos habían 120.000 norteamericanos adictos al opio —además de los cientos de miles de coolíes chinos—.
Cuando los países de occidente se dieron cuenta de que el problema del opio se había convertido en algo inmanejable y de tremenda gravedad para la sociedad, se intentó poner fin, o limitar, al comercio del opio -cosa a lo que Inglaterra se opuso con vehemencia. En 1905 se había firmado en La Haya una convención (que los ingleses evadieron con facilidad)
y en 1923 se presento a la Comisión del Opio de la Liga de las Naciones una propuesta destinada a lograr una reducción a nivel global del 10% del valor del opio, ya fuese de producción y de consumo. En 1927 las estadísticas oficiales de Inglaterra mostraban que el 20% del ingreso de sus colonias en el Lejano Oriente provenía del tráfico del opio. La salud de la economía británica dependía de la adicción de millones de personas al opio.
Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC
Fundación Argentina de Ecología Científica
Paz Digital, 05-01-2007
Las Claves: El G-300. Los Dueños del Mundo
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