En 1920 ya estaba lista una enorme carga de opio en China y la India, y aunque el transporte al Canadá y los Estados Unidos no presentaba problemas, su distribución si era más compleja. Se hacía necesaria una estructura criminal que distribuyera la droga en las calles de Estados Unidos. Comenzó entonces una campaña en Canadá y los Estados Unidos para prohibir a las bebidas alcohólicas. La campaña fue iniciada y financiada por las nobles familias norteamericanas que habían sido atraídas a la red británica de drogas. Los Astor, Vanderbilt, Rockefeller, Warburg, etc, financiaron a la Unión Cristiana Femenina de Templanza (WCTU), y lo mismo hicieron muchas fundaciones "filantrópicas" de Estados Unidos.
En Canadá la prohibición duró desde 1915 hasta 1919. En ese lapso, la infraestructura criminal canadiense de la distribución del alcohol traído de Inglaterra y Escocia, estaba primariamente en manos de la familia Bronfman, quienes habían hecho los contactos necesarios con la Comisión Real de Bebidas Alcohólicas de Londres. Todo anduvo sobre rieles y muy pronto la red de traficantes de alcohol estuvo establecida en Estados Unidos, siendo Meyer Lansky una de las figuras clave del proceso. La prohibición del alcohol terminó en 1933, pero el tráfico y la provisión de droga continuaron intactos e ilegales.
A pesar de la inmensa cantidad de dinero que movía la actividad, el narcotráfico recién se volvió un negocio espectacular después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se perfeccionaron los mecanismos e instrumentos bancarios y monetarios necesarios para manejar la avalancha de dinero en efectivo ilícito, y se creó el clima cultural para estimular la adicción a las drogas. Los ingleses se habían mantenido en las sombras de estas operaciones ilegales de alcohol y drogas, ya que la heroína que vendieron a Rothstein y Lansky en la década del 20 había sido una operación legal. Lo que los compradores de droga inglesa hicieran con ella no era asunto de los ingleses. También fueron legales la venta del alcohol a los Bronfman y a Joe Kennedy (padre de Jonh F. Kennedy), ya que el destino que los compradores dieran al alcohol era un asunto que se encuadraba dentro de la "libre empresa en acción."
La cantidad de dinero que maneja el tráfico de las drogas es descomunal. La pregunta que a todo el mundo se le ocurría era: "¿Cómo es posible que $500 mil millones de dólares ilegales pueda mantenerse fuera del control de la Ley?" No hay en el mundo un banco lo bastante grande como para manejar tal cantidad de dinero. De acuerdo a la profunda investigación del EIR "se ha creado un conglomerado bancario y de operaciones financieras internacionales con el único objeto de manejar al dinero sucio." Y la otra pregunta era, "¿Quién tiene la capacidad para crear semejante red internacional bancaria y financiera?" Nuevamente el EIR aclara las dudas: "Las operaciones bancarias británicas constituyen la única red capaz de manejar el volumen requerido por el tráfico ilegal de cualquier cosa." Resulta claro que más de 150 años dedicados al comercio de la droga le había dado a la banca británica la experiencia para hacerse cargo de cualquier operación. Simplemente era una ampliación de su antiguo negocio de opio con China. Las razones que expone el EIR para el éxito inglés en el negocio son:
1.Por haber manejado el negocio durante más de 150 años.
2.Por ejercer el control de la jurisdicción política de los principales mercados off-shore, cuyos datos contables están vedados a los gobiernos que les dan albergue.
3.Por el control del comercio mundial de oro y diamantes (utilizado para ocultar las rutas de los flujos ilícitos de efectivo).
4.Por las sólidas vinculaciones con el crimen organizado y con los funcionarios encargados de controlar el cumplimiento de la ley.
5.Por sus fluidas relaciones con todos los servicios de inteligencia alrededor del mundo.
Como es público y notorio, la actividad bancaria off-shore se lleva cabo principalmente en las islas de las antiguas colonias Británicas (hoy miembros del Commonwealth), como las Bahamas y las Islas Caimán que, bajo muy contadas excepciones, están bajo el control de las familias oligárquicas inglesas. El dinero obtenido ilícitamente en los EE UU se lava mediante depósitos en efectivo en dichos "paraísos financieros". El lavado lo realiza gente que manejan enormes cantidades de efectivo, como los casinos, los hipódromos, clubes deportivos (baseball, basketball, fútbol), cadenas de restaurantes, e incluso grandes supermercados y shoppings.
Una vez que el dinero fue depositado, se hace la transferencia electrónica a un banco en el extranjero, donde se pierde la pista en el laberinto de transferencias, prácticamente imposibles de localizar. Aun cuando los investigadores pudiesen tener acceso a los registros de los bancos, cosa que no ocurre. Un ejemplo que ilustra claramente en nivel de corrupción e involucramiento en el negocio de gente considerada "intachable" u "honorable", lo proporciona el informe de EIR:
Una pequeña línea aérea, que tiene contratos con la Reserva Federal que le permite entregar cheques con clearing bancario, era sospechosa de entregar estupefacientes a distintos centros urbanos del crimen, Debe recordarse que la Reserva Federal de New York no es una organización del gobierno de los Estados Unidos, sino que es una organización privada y controlada por el G-300 a través de sus personeros. Este asunto nos hace recordar y nos debería "hacer parar las orejas", al affaire de la línea aérea Southernwinds, de Argentina, que transportó a Madrid valijas con 40 kilos de cocaína, y que está actualmente en plena investigación. ¿Conseguirá el G-300 tapar el asunto? Hay mucho dinero de por medio y, sobre todo, estructuras y equipos de gente que proteger.
La línea aérea norteamericana, por su lado, era en parte propiedad del Airborne Freight de Seattle, controlada por un banco de New York llamado Allen & Co. Allen era el apellido del banquero inversor de Meyer Lansky, Charles Allen. Un señor James H. Carey, Vicepresidente Ejecutivo del Chase Manhattan Bank, formaba parte del directorio del Airborne Freight. Antes, Carey había trabajado con Richard Hambro, presidente del Hambro Bank, principal banco mercantil de Inglaterra, y en seguida se convirtió en director ejecutivo del First Empire Bank, organización en sociedad entre Hambro y la gran tienda Macy's. El First Empire fue el respaldo bancario de los hermanos Jacob, quienes manejaban una rama del lavado de dinero de Meyer Lansky. Los patrocinantes de Carey en el Hambro Bank, según el EIR "estaban entre los mejor conectados de la elite inglesa: el ya fallecido Sir Charles Hambro, tío de Richard Hambro, encabezó el organismo Británico Special Operations Efective (SOE) durante la Segunda Guerra Mundial."
Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC
Fundación Argentina de Ecología Científica
Paz Digital, 05-02-2007
Las Claves: El G-300. Los Dueños del Mundo
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