Un ex-mandarín europeo habla de intrigas, espejismos y peligros
Por Luc Van Braekel
Traducción de DonaldRumsfeld
Durante más de siete años, el holandés Derk-Jan Eppink trabajó entre bastidores para la Comisión de las Comunidades Europeas en Bruselas. Como un miembro del gabinete de los comisarios Frits Bolkestein y Siim Kallas, vio como lo que él llama “los mandarines europeos” ejercían el poder. Con la experiencia periodística él había adquirido en periódicos como el holandés NCR Handelsblad y el belga De Standaard, Eppink escribió un libro sobre la cultura del poder en la UE. El miércoles pasado, él y su anterior jefe, Frits Bolkestein, presentaron el libro en el Centro para el Estudios Políticos Europeos. El Brussels Journal estuvo allí y tomó nota de algunos comentarios que los dos hombres hicieron.
Intriga, trucos y engaño
Eppink cuenta cómo descubrió que lo esencial para un funcionario europeo es aprender los procedimientos. “Porque una vez que sabes como funcionan los procedimientos, puedes comenzar a manipular el proceso. Llegué en 1984 como calvinista, y me voy en 2007 como jesuita”, dijo Eppink, refiriéndose a las diferencias entre los principios morales por los que se rige un holandés y la tendencia a la conspiración que se atribuyen a veces a la orden católica de los jesuitas. “He aprendido todas las técnicas de supervivencia necesarias para ser un mandarín: intriga, truco y engaño. Muchos políticos en los Países Bajos piensan que la conspiración es una cosa muy mala. Pero de hecho, funciona muy bien. Déjame darte un ejemplo. Mi comisario Frits Bolkestein tenía opiniones muy sólidas sobre la inmigración. Él nunca estuvo de acuerdo con la línea de la Comisión de convertir a la Unión Europea en una “Unión de Inmigración”. Pero en una reunión en 2001, pareció que Bolkestein había votado una decisión sin saber lo que había votado. Solamente después de la reunión, descubrió lo que significó la decisión, porque estaba en la primera página del periódico The Financial Times: “Unión europea = unión de la inmigración”. Por supuesto que deseaba echarse atrás y preguntó: ¿qué puedo hacer ahora? Ahora la línea oficial de la Comisión es abrir completamente Europa a la inmigración de África del norte y de Oriente Medio.
Entonces le dije: ¡la única cosa que podemos hacer es empezar a intrigar! Tendremos que pedir que los ministros de justicia de los países miembros que intenten minar la posición de la Comisión. Y eso es exactamente lo que hicimos. Sin informar a la Comisión - porque cuando comienzas una intriga, no debes dejar ningún rastro - concertamos citas con los ministros de justicia de los países miembros. En aquel momento, Bélgica tenía la presidencia del Consejo de Europa. Por eso Bolkestein y yo concertamos una cita con el ministro belga de justicia, Marc Verwilghen, un hombre muy agradable. Nos reunimos y almorzamos con champán. Convinimos que la oferta europea estaba totalmente fuera de la realidad. Pedí a Verwilghen que intentara sacarla de la agenda de la Comisión y que la escondiera en algún lugar en su oficina para que no apareciera nunca más. Y eso es exactamente lo que sucedió. Algunas semanas después ocurrió lo del 11/9 y la opinión pública y los políticos adquirieron una opinión totalmente diferente sobre la inmigración.
Tengo que admitir que este intento de conspiración funcionó muy bien. Así es cómo la Comisión de las Comunidades Europeas funciona: hay procedimientos, pero también hay maneras para bordear los procedimientos.
SEMEJANZAS ENTRE LA URSS Y LA UE
Karel Lannoo del Centro de Estudios Políticos Europeos preguntó a Eppink si veía semejanzas entre la UE y la URSS. Eppink hizo una comparación entre las dos en el campo de la retórica, en los mecanismos y en la manera en que se ejerce el poder.
• La Unión Soviética pretendió construir un único marco político. Ésta es también la pretensión de la Unión Europea.
• La Unión Soviética era administrada por una élite política. También lo es la Unión Europea.
• La Unión Soviética se consideró como estado utópico. Los federalistas europeos tienen mucho de utópicos.
• La Unión Soviética tenía una burocracia centralizada, como la tiene la Unión Europea.
• La Unión Soviética fue dominada por un todopoderoso Secretario General. Igual ocurre en las instituciones europeas.
• La Unión Soviética tenía ideólogos de partido. La Unión Europea tiene consejeros legales.
• La Unión Soviética quiso moldear una sociedad con una serie de procedimientos oficiales. Lo mismo hace la Unión Europea.
• La Unión Soviética tenía apparatchiks, la Unión Europea tiene mandarines.
• La Unión Soviética tenía planes quinquenales. La Unión Europea tiene programas de actuación.
• La Unión Soviética consideró la integración socialista como proceso irreversible. La Unión Europea ve la integración como un medio para “una unión creciente”.
• La Unión Soviética dijo actuar en nombre de un trabajador mítico. La Unión Europea tiene su ciudadano mítico.
• La Unión Soviética deseó sobrepasar los Estados Unidos. La Unión Europea ha estado intentando hacer lo mismo durante muchos años.
Eppink concluyó la comparación: “La Unión Soviética carecía de fuerzas autocorrectoras y auto-críticas que son propias de los procesos democráticos. La Unión Europea también carece de éstas características. Fijando objetivos que son demasiado lejanos o poco realistas, se minan la legitimidad del proyecto y de las instituciones que tienen que poner estas políticas en ejecución. Con este libro, deseo advertir de la tendencia imperial y de la creación de expectativas inalcanzables y poco realistas. Tengo a veces la impresión que la Unión Europea se está deslizando hacia la misma trampa que acabó con la Unión Soviética.”
LOS TRES GRANDES ESPEJISMOS DE EUROPA
Frits Bolkestein advirtió de los peligros del “pensamiento único” y de lo políticamente correcto. Un día después, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, se hizo eco de esta advertencia en una entrevista con el diario Daily Telegraph. Bolkestein continuó e identificó los tres grandes espejismos que los europeos acarician contra el sentido de autodefensa:
1. Si somos agradables al mundo, entonces el mundo nos será agradable. Si no molestamos a los líderes extremistas, entonces nada nos sucederá.
2. Mentalmente, nos estamos preparando para nuestra jubilación. ¡Nada nuevo, por favor! ¿La prosperidad es sostenible? Nos preocuparemos de eso después.
3. La mejor protección contra la globalización es el aislamiento.
LA CAPITULACIÓN CULTURAL
Bolkestein advirtió contra el rendimiento cultural, o lo que él llama “carencia de confianza en la propia cultura”: “Esto quedó claro en el asunto de las historietas danesas. La mayoría de los Estados miembros dejaron sola a Dinamarca en la polémica. Un año después, ni un solo líder europeo defendió al Papa cuando pronunció un discurso perfectamente defendible sobre la relación entre razón y fe. Europa se está autocensurando y el Consejo está preparando un léxico especial para contrarrestar lo que llama “el uso ofensivo del lenguaje”. La palabra “musulmán” debe ser evitada porque se considera que es “provocadora”. Los líderes europeos se revuelcan en la disculpa. Durante su visita a la India, pidieron al sr. Gordon Brown, Ministro de Hacienda del Reino Unido, que se disculpara por los insultos hechos por una muchacha inglesa contra una
actriz de Bombay. El Ministro de Hacienda tuvo que disculparse por algo que se dijo en un reality show. Estoy de acuerdo con la opinión de Derk Jan Eppink de que esta rendición cultural constituye actualmente la amenaza más seria a Europa.” (brusselsjournal.com)
Traducción de DonaldRumsfeld
Paz Digital, 28-03-2007
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