L'Express, 17-04-2007:
Francia ayudó a España en sus patinazos. A un miembro de la organización separatista [sic] detenido en Périgueux se le encontró el número de teléfono de un alto responsable del Ministro de Interior. Revelaciones
Como en todos los asuntos de diplomacia paralela, es necesario distinguir entre las palabras y los hechos, entre las palabras y los actos. El atentado del aeropuerto internacional de Barajas en Madrid, que causó dos muertes el 30 de diciembre de 2006, enterró bajo los escombros oficialmente el frágil proceso iniciado por el jefe del Gobierno español, José Luis Zapatero. Pero la detención inesperada de dos etarras, en una carretera comarcal, en Dordogne, hace pensar que los vínculos entre Madrid y la organización separatista [sic] vasca no se han roto.
AYUDA SECRETA DE PARÍS
El incidente revela, en cualquier caso, que se impulsaron mucho las negociaciones para poner fin a una lucha armada que causó 819 muertes en treinta y ocho años. Se desarrollaron en Suiza con la ayuda secreta de París. Francia estuvo más implicada de lo que ha reconocido hasta ahora.
Los aduaneros, que habían establecido un control rutinario, en la noche del 28 al 29 de marzo, cerca de Périgueux (Dordogne), no esperaban a encontrarse en el centro de un embrollo diplomatico-político.
Esa noche persiguen cigarrillos de contrabando, y no a terroristas. Pero un Peugeot 307 se acerca, afloja la marcha, luego acelera. Alertados, los policías de la brigada anticriminalidad (BAC) se disponen a la captura. Los investigadores encuentran finalmente el coche abandonado en un aparcamiento, cerca del instituto Jay-de-Beaufort. En un bosquecillo, un poco más lejos, encuentran a dos hombres arrodillados, ocupados en destruir documentos impresos. Uno ellos lleva un arma corta, una pistola Herstal 9 mm., pero no oponen resistencia.
Los policías encuentran también una memoria portátil informática USB, cuyo contenido aún no se había descifrado al principio de semana.
En cuanto al Peugeot, rápidas investigaciones ponen de manifiesto que fue robada seis meses antes en el Haute-Vienne y lleva placas de matrícula falsas. Muy rápidamente, los sospechosos declaran ser de la organización separatista [sic] vasca ETA.
La escena recuerda mucho otras detenciones realizadas estos últimos años en el suroeste de Francia, base tradicional de los comandos de etarras.
LOS ETARRAS PARECÍAN SEGUROS DE SER LIBERADOS RÁPIDAMENTE
Pero, esa noche, las circunstancias son muy inusuales. El mayor de los dos hombres presenta una hoja de papel en la cual están escritos cuatro números de teléfono, españoles y franceses. Dos de ellos están borrados pero legibles. Los terroristas piden que se llame a estos números urgentemente. Seguros de su acción, están convencidos de que el interlocutor dará la orden de dejarles irse... Los policías, escépticos, no hacen nada de eso. Se pone a los dos vascos en detención preventiva, y los números se sellan. La identificación de los teléfonos móviles franceses revela rápidamente algunas sorpresas.
El primero, borrado -lo que hace pensar en un número antiguo- corresponde a un móvil asignado a un alto funcionario del Ministerio de Interior, por otra parte hombre de confianza de Nicolas Sarkozy. El segundo es más difícil de localizar. Conduce a una tarjeta de pre-pago, una astucia destinada a ocultar la identidad de su verdadero propietario. Esta última se compró en unos grandes almacenes de electrodomésticos situados cerca de la Madeleine, en París, a dos pasos de la Plaza Beauvau.
Los corresponsales españoles están en la fase de localización tras la solicitud de la justicia francesa. Nombres de diplomáticos suizos y noruegos, probablemente vinculados al proceso de "paz", aparecerían, por otra parte, en los documentos aprehendidos por la policía judicial.
¿Qué etarras pueden valerse de contactos tan de alto nivel? El primero, Juan Carlos Iurrebaso Atutxa, de 51 años, es un responsable de la organización, a la que se incorporó muy pronto. En los años 1980, fue a entrenarse a Yemen, en los campos del Frente Popular para la liberación de Palestina (FLP). Detenido en los Países Bajos a su vuelta, no fue liberado hasta1991. Según los especialistas, Atutxa pertenece hoy al aparato político de ETA y al órgano encargado llevar los negociaciones "de paz" antes del atentado del aeropuerto de Madrid.
El segundo, Kepa Mirena Suárez Huarte, de 47 años, sería su conductor y guardaespaldas. El 2 de abril, en París, los dos activistas son interrogados por la juez Laurence Le Vert y encarcelados. La máquina judicial está en marcha: se los envía a un tribunal de instrucción, al igual que los miembros de los comandos detenidos en tales circunstancias.
UN NÚMERO DE URGENCIA PEDIDO POR LOS ESPAÑOLES
Contactado por L'Express, el Ministerio de Interior francés confirma la existencia de los números de móvil. "En el verano de 2006, mientras que se llevaban a cabo conversaciones, un alto responsable del Ministerio de Interior español nos pidió que proporcionáramos un número de urgencia. Se trataba de facilitar el paso de los emisarios de ETA en Francia" -confirma una fuente muy al tanto del asunto-. "Pero este procedimiento no se había utilizado nunca hasta la detención de Périgueux". Nadie había pensado, parece ser, que hombres armados intentaran utilizar este salvoconducto.
El hecho de que Atutxa haya esgrimido con tanta seguridad este pase parece poner de manifiesto que no se han cortado todos los puentes. El incidente viene mal al Gobierno español, estigmatizado por la oposición de derechas, que critica violentamente a Zapatero. Coloca de un solo golpe al Gobierno francés en el desconcierto de cara a la justicia y a su homólogo español. El contratiempo de Périgueux tiene muchas trazas de asunto de Estado.
[L'Express]
Traducido por Vance.
Paz Digital, 17-04-2007