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En respuesta a "Puntualización sobre una sentencia". ANEXO: DOCUMENTOS ORIGINALES.
“Cuartel de la Guardia Civil de Vegadeo (Asturias), cuna del 11-M”.
11-M. Sobre explosivos, “matando al mensajero” (12) Por Paz Digital. QUEJA que, con todo respeto, eleva el Capitán de la Guardia Civil D. Virgilio López Rico (71.861.291), Jefe de la Compañía ubicada en la localidad de Arenas de San Pedro (Ávila), ante el Excmo. Señor D. Pedro Laguna Palacios, General Jefe de la Zona de Castilla y León. El pasado día 18.03.07 salió publicado en el diario la Nueva España un artículo firmado por V. E, bajo el título “PUNTUALIZACIÓN A UNA SENTENCIA” (documento adjunto núm. 1). Mediante él, V. E. da contestación a otro publicado en el mismo medio el día 04.03.07 (documento núm. 2). Este relacionado con la sentencia del Tribunal Supremo (TS), de fecha 06.02.07, por la que se anula la sanción de un año suspenso de empleo a mí impuesta, y que ya había cumplido. En su escrito antes citado, V. E. hace, entre otras, unas puntualizaciones de la índole siguiente: A).-“Parece oportuno, por alusiones, efectuar una serie de precisiones a fin de evitar una comprensión parcial, evidentemente mal intencionada por parte del afectado” (sic). B).-“Sobre una supuesta irregularidad del entonces teniente Rico en relación con el uso habitual de un conductor oficial, en contra de lo normativamente estipulado” (sic). C).-“Para finalizar diré que no parece razonable, en aras de un irresponsable uso de la libertad de expresión e información por parte del afectado, sembrar la duda en la sociedad sobre quienes la servimos a través de las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado, injustificada, maliciosa y ladinamente” (sic). Respetuosamente, permítame clarificar estos tres puntos. De la lectura de los puntos A y C se deduce que yo soy a quien V. E. se refiere como “el afectado”. A ello, de forma totalmente disciplinada, le significo que, de la simple lectura del fallo de la Sentencia, se puede asegurar que más que “el afectado” soy “el beneficiado”. V. E. se ha expresado con toda claridad, en las dos últimas líneas de su artículo periodístico, cuando dice: “dejar a cada cual en su sitio”, una vez ventilado el tema en los Tribunales, como también menciona V. E. Asimismo se infiere de ambos puntos antes citados, que fui yo quien hizo las declaraciones que constan en el documento número 2. Esto no es cierto. Jamás utilicé a la prensa en todo el largo acoso y persecución que he sufrido durante los últimos 9 años en los aspectos familiar, profesional y personal. Este dato quedó muy claro en el expediente gubernativo que me instruyeron, reconociendo su Instructor, y así consta en aquél, que yo nada había tenido que ver con lo publicado en los medios de comunicación social. No lo hice antes, ni lo hice ahora. Siempre rehusé a la prensa, tal y como nos obliga nuestro Régimen Disciplinario (art. 8-18 de la Ley 11/91). Comenta V. E. en el punto B, una supuesta irregularidad por mí cometida en el uso habitual de un conductor oficial en contra de lo normativamente estipulado. Tal hecho no ha sucedido como V. E. ahora relata en prensa. En aquellas fechas, el Guardia Civil Armando Alvarez Carbajales del Puesto de Vegadeo, elevó a V. E., a la sazón Jefe de la Comandancia de Oviedo, un escrito en el que denunciaba el caso del conductor, así como del excesivo gasto del vehículo oficial a mí adjudicado (alguien se dedicaba a falsificar firmas, albaranes de combustible y a embolsarse su importe), y solicitaba una solución. Informado y analizado lo solicitado, V. E. le da contestación en escrito núm. 8616 de fecha 09.06.99 (documento núm. 3). En ella V. E. dice al Guardia Armando que no existe ninguna irregularidad. Con total acatamiento a V. E. como Superior mío, permítame hacerle dos preguntas: ¿Por qué antes el caso no tenía irregularidad alguna y ahora, ocho años después, sí?, ¿por qué hace pública una supuesta irregularidad mía que nunca existió, tal y como V. E. en su día afirmó y firmó? En el punto C, V. E. hace mención a que yo, en un irresponsable uso de la libertad de expresión e información, siembro la duda en la sociedad, injustificada, maliciosa y ladinamente. Como ya dije anteriormente, yo nada sembré puesto que a nadie ni a nada me dirigí. Respecto a lo de ladinamente, permítame decirle que quien actúa de tal forma es un ladino, que a su vez es sinónimo de bellaco, pícaro, pérfido, tramposo, taimado etc. ¿Por qué me insulta V. E, y para más INRI públicamente en un medio de comunicación social? Respecto al título de su artículo “puntualización a una sentencia”, desde el más profundo respeto, me permito indicarle que a una Sentencia del TS., las puntualizaciones ya se las han puesto los Ilmos. Señores Magistrados mediante el oportuno Voto Particular, así como en su adhesión al mismo, y que en ella constan. Fuera de ello lo único que hay que ponerle, aunque no se comparta, es respeto y acatamiento. A mí me expedientaron. Me suspendieron de funciones, primero tres meses, después otros seis más. Me quitaron el destino. Fui expulsado de la vivienda oficial en la que tenía mi domicilio, el cual fue violado varias veces, la última la noche del 18 al 19/08/03. Ha sido violada mi correspondencia. He sido seguido en mis movimientos. He sido sancionado con un año suspenso de empleo (sanción ahora anulada por el TS). He sido sometido, en tiempo record, a un humillante reconocimiento psiquiátrico. Por toda la comarca del occidente asturiano y la mariña lucense, se han hecho pintadas de la índole ¡Teniente cornudo! Se han pegado cientos de copias de las resoluciones por las que yo pasaba a la situación de suspenso de funciones, así como por la pérdida de destino y suspenso de empleo. Mi mujer ha tenido que dar de baja el teléfono de su domicilio en Oviedo por las impertinentes e intempestivas llamadas que recibía desde teléfonos públicos ubicados en Vegadeo y zonas limítrofes. Quisieron involucrarme en la cinta de Cancienes, relativa al atentado del 11-M, cuando yo, a pesar de la situación en que me hallaba (suspenso de empleo), fui el único Guardia Civil que intentó hacer algo para evitar el escándalo. Aún nadie me contestó a las cartas que, aclarando mi relación con la cinta, envié al Fiscal Jefe de Asturias así como al Coronel D. Fernando Aldea Juan. Tal vez a nadie le interese saber la verdad. Yo fui detenido, en unión de los señores Amadeo, Avelino y Villamil, por un delito inventado en alguna mente calenturienta, con pruebas, informes y testificaciones falsas. Ya andaremos y veremos. Yo seguiré con mi peculiar batalla, aunque sea contra molinos de viento, pero firmemente convencido de que tal batalla dará, algún día a la sociedad, mejores frutos que los obtenidos por D. Alonso Quijano. Pero lo peor, lo más difícil de digerir, fueron las dos veces que intentaron matar a BRAKO, mi amigo, mi perro, mediante envenenamiento en el cuartel de la Guardia Civil de Vegadeo, lugar al que considero la cuna del 11-M. Y, todo ello, según palabras del Alto Tribunal, por actuar, no solamente de forma lícita, sino también en cumplimiento de un deber, y por hacer lo que era mi obligación. Se preguntará V. E., el por qué de la cuna del 11-M. Ello tiene su explicación en que, durante el primer semestre del año 2.003, el Comandante Jambrina, Capitán Marful y otros varios componentes del Cuerpo, perfectamente coordinados con la Policía Nacional de Oviedo, se dedicaron a buscar mi destrucción, con mentiras, patrañas y pruebas falsificadas a la Autoridad Judicial, precisamente por haber yo denunciado ciertos hechos ocurridos en el cuartel de la Guardia Civil de Vegadeo, y que, según palabras del TS, eran ciertos e ilegales. Curiosamente, V. E. declaró ante la Comisión de Investigación Parlamentaria que, por aquellas fechas, no había colaboración alguna con la Policía Nacional. Curiosamente el Comandante Jambrina, declaró en el juicio del 11-M, que V. E. no había permitido la creación de un equipo mixto de trabajo entre la Comandancia de Gijón y la de Oviedo para la investigación de los explosivos. Curiosamente el equipo surgido entre la Comandancia de Oviedo y la Policía Nacional que, según le dijo el Capitán Marful al Juez, fue creado por decisión de la Jefatura de ambos Cuerpos, entre la que, obviamente, se hallaba V. E. Este equipo mixto estaba formado, en cuanto a la Guardia Civil se refiere, por las mismas personas que, por aquellas fechas, debían formar el equipo de la investigación de los explosivos. Yo tengo en mi poder la transcripción de 65 cintas magnetofónicas (una de ellas manipulada, para facilitar mi detención), correspondientes a las intervenciones realizadas a un total de 8 teléfonos, relacionados con la prostitución en el occidente asturiano. Puede que hubiese más. ¿Qué ocurriría si hubiesen empleado tan solo un 10% de la capacidad operativa, que contra mí han desarrollado, en la investigación de los explosivos? Yo tengo la certeza de que se hubiese seguido hablando de Asturias como cuna, pero únicamente como “Cuna de la Reconquista”. En una mayor clarificación del por qué de la denominación “Cuartel de la Guardia Civil de Vegadeo, cuna del 11-M”, permítame traer a colación un dato terriblemente significativo. El día 06 de Marzo del año 2.003, según distintas testificaciones, la UCO le envía, una segunda nota dando datos sobre el tráfico ilegal de explosivos en Asturias. La citada nota, ateniéndonos a declaraciones de distintos miembros del Cuerpo, tanto en la Comisión de Investigación Parlamentaria, como en el juicio del 11-M, durmió el sueño eterno en un cajón, carpeta, archivo, o como se le quiera llamar. Con total disciplina, permítame formularle dos preguntas: ¿Qué hacía V. E. el día 06 de marzo del año 2.003? ¿Qué tema era el que tenía a V. E. tan ocupado para despreocuparse y pasar del contenido de la nota de la UCO, en fecha tan significativa? Ha llovido mucho, se han derramado muchas lágrimas, (las lágrimas suelen ayudar a mitigar las penas; también sirven para lavar determinadas conciencias, aunque tales lágrimas, en algún caso, fuesen “de cocodrilo” [léase las del Capitán Marful]). Por lo narrado, es posible que V. E. no recuerde lo que hacía en la fecha citada. Con total respeto, voy a ayudarle a recordar y, por supuesto, a documentar, la labor realizada por V. E. en ese día. A las 10 horas 15 minutos del día 06 de Marzo del año 2.003, V. E., prestó declaración en el Expediente Gubernativo que se me instruía por “conductas indignas”. Unas conductas indignas inventadas por denunciar unos hechos ciertos e ilegales ocurridos en la cuna del 11-M. En resumen, por cumplir con mi obligación. Refiriéndose a ello, el TS, entre otros muchos fundamentos de derecho dice: “Pero no puede sostenerse que con ellas el recurrente (yo) desprestigiara al Cuerpo de la Guardia Civil porque, en casos similares, si esta consecuencia se produce la causa no se encuentra en quien se ha empeñado en descubrir la verdad. (Otra cuestión es la referente a los sentimientos o la reacción de los miembros de la Guardia Civil a los que, en el escrito dirigido al Coronel Jefe de la Zona [V. E.] y en el atestado número 16/02, el recurrente señaló como responsables de que los autores de la infracción penal no hubieran sido castigados)” (sic). Pues bien, reconduciéndonos a la declaración de V. E., a la que antes aludo, y de la que adjunto dos folios como documentos núm. 4 y 4 bis, obrantes en mi expediente con los números 534 y 536. En ellos se puede comprobar la fecha, coincidente con la de la nota de la UCO, 06 de marzo del año 2.003. También se puede comprobar como en aquella fecha, V. E., consideraba que era perjudicial para el servicio mi permanencia en el Cuerpo de la Guardia Civil. ¡V. E. intentaba que me expulsasen de la Guardia Civil por denunciar unos hechos ciertos e ilegales! En la respuesta de V. E a la última pregunta, lo único cierto que contiene es mi odio hacia un/os personaje/s por hacer uso del uniforme de la Guardia Civil para delinquir (el TS, haciéndose eco de lo instruido, les puso nombres y apellidos). Todo lo demás declarado por V. E. no se ajusta en nada a la realidad, empezando por su afirmación respecto a mi lugar de nacimiento, y terminando con mi instigación para la creación de plataformas de índole político, tal y como quedó patente en mi expediente. Siento una sensación muy, pero que muy desagradable al pensar que alguien (V. E.), que era (y es) Superior directo mío, declarase el día 06 de Marzo del año 2.003, que yo era perjudicial para el servicio en la Guardia Civil, por denunciar unos hechos ciertos e ilegales, y, en esa misma fecha, ese mismo mando haya ignorado, desatendido, olvidado, paliado, una información que contenía todos los ingredientes necesarios para evitar la masacre del 11-M. Y lo más triste no es que no haya hecho nada para evitarlo, lo más triste es que, según el Comandante Jambrina, V. E. se opuso a que otros lo hiciesen. Con toda sumisión, ¿por qué?, ¿era más importante el tema de la prostitución en el occidente asturiano que el de los explosivos?, ¿era tan importante hallarme en camastro puteril?, ¿era una venganza más contra mí? Los correveidiles que llevaron esta falsa historia a Oviedo, sabían que mentían, pero les importaba un comino con tal de hundirme. Yo no era “El Romeo” de aquel galanteo. El auténtico “Romeo” lo tenían bajo su mismo techo. Reconozco, y así también lo hace la Sentencia del TS., la comisión por mi parte de una falta, no por la que he sido sancionado, sino por el inoportuno, inadecuado, inconveniente e incorrecto escrito que, desde la cuna del 11-M, le envié el día 19.06.02, y al que V. E., en su artículo periodístico, denomina como “carta”. Yo lo defino como “la palanca que puso a rodar la bola de nieve causante del 11-M”. Pero para llegar a aquella conclusión, la falta por mí cometida, no era necesario que el Alto Tribunal se pronunciase; a ella ya habíamos llegado V. E. y yo, en la reunión que mantuvimos el día 04.07.02 en el Hostal Voar de Ribadeo (Lugo). Lugar al que V. E me había citado para hablar del lamentable escrito/carta/palanca. Es obvio que la falta por mí cometida se halla prescrita. Permítame decirle que no estoy de acuerdo con sus declaraciones en prensa respecto a que, debido a ese escrito/carta/palanca, yo hubiera sido merecedor de una querella por injurias y calumnias. Una cosa es reconocer una falta disciplinaria y otra muy distinta, reconocer un delito. V. E., tendría sus motivos para no tirar contra mí por ninguna vía, ni judicial, ni tan siquiera la disciplinaria. En la contestación al escrito/carta/palanca, V. E. me ordenó poner en conocimiento de la Autoridad Judicial las irregularidades cometidas por el Instructor y Secretario de las diligencias instruidas con motivo de la falsificación de los albaranes de combustible en la cuna del 11-M. Hechos que la Autoridad Judicial calificó como que “son constitutivos de infracción penal”. V. E., en su artículo dice que tal Autoridad consideró que “pudieran ser constitutivos de delito”. Es evidente que esta afirmación de V. E., tampoco se ajusta a la realidad. Como documento núm. 5, adjunto copia de su contestación a mi escrito/carta/palanca, y con el número 6, auto del Juzgado de Castropol con la calificación a la que antes hago mención. Por lo expuesto, y considerando que su artículo en prensa me ofende, insultándome, achacándome una irregularidad inexistente, criticándome al iniciar por mi cuenta y riesgo una investigación oficial, así como por instruir un atestado, cuando la realidad es que V. E. me lo ordenó, y así consta en su contestación, con toda subordinación, respeto, disciplina, sumisión y acatamiento, ruego una rectificación por parte de V. E., y que la misma sea publicada en el mismo medio en que lo fue su artículo. Atentamente le saluda, quedando a sus órdenes, su subordinado: Vegadeo (Asturias) 9 de septiembre de 2.007
Fdo: Virgilio López Rico Capitán de la Guardia Civil Para ver anexo con documentos originales, click en el siguiente enlace: 11-M. Sobre explosivos, “matando al mensajero” (12b). Del capitán Rico al general Laguna; 09-09-2007. ANEXOS 1 a 6
Paz Digital, 11-11-2007 Las Claves del 11-M y el Silencio Cómplice. Sobre explosivos, “matando al mensajero”. SERIE PUBLICÁNDOSE TODAS las Claves de Paz Digital
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CASCABEL Escrito por Usuario no registrado el 05/12/2007 04:45:45 Antonio Rodriguez Bolinaga,asciende a Coronel de la Guardia Civil,fue destituido en Noviembre del 2004 por perdida de confianza del Ministerio del Interior,debido a que no envio al juez ni a sus superiores,una cinta que se la habian entregado con acuse de recibo,hizo varias copias y las guardo bajo custodia ya que no aportaba datos nuevos,en un cajon.Tras su destitucion como jefe de la comandancia de Gijon,estuvo varios meses sin destino,actualmente en la Comandancia de la Guardia Civil de Toledo,Informatica,Declaro en la comision de investigacion del 11-M.Un saludo.La Nueva España 4/11/2007 |
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