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"El mundo lee titulares como MAFIA S.A., LA EMPRESA MÁS GRANDE DE ITALIA, pero ninguno de los candidatos a primer ministro considera esto digno de mención".
Paz Digital, 08-04-2008.- Texto íntegro del artículo de Roberto Saviano publicado en 'Time' el 13 de marzo de 2008. Mutilados por la mafia
Roberto Saviano
Traducción: Vance
Nadie ganará las elecciones del próximo mes en Italia, sobre todo no los ciudadanos del país. Con toda la retórica de campaña sobre el cambio y la reforma, todos parecen no hacer caso del problema fundamental del país: el crimen organizado, o lo que podríamos llamar nuestra economía criminal. Los discursos sobre esta crisis de corrupción nunca van más allá de las expresiones de solidaridad con las víctimas, la alabanza a la valiente policía, y apelaciones genéricas a la moralidad. Todo lo cual no lleva a ninguna parte. El año pasado, un informe de la asociación italiana de empresas Confesercenti estimó que la Mafia generó en Italia más de 125 mil millones de dólares de ingreso anual, una cifra igual al 7 % del producto nacional bruto del país. Esto es más del doble de los ingresos anuales del sector agrícola de Italia entero.
El mundo lee titulares como MAFIA S.A., LA EMPRESA MÁS GRANDE DE ITALIA, pero ninguno de los candidatos a primer ministro considera esto digno de mención. La Mafia siciliana, la 'Ndrangheta de Calabria y la Camorra de mi región natal de Campania reinan actualmente sobre más de un tercio del territorio de Italia, infiltrándose en sectores enteros de la economía legal --el transporte, los hospitales, la construcción, la moda, los supermercados, la agricultura-- como un cáncer al que no es inmune ninguna parte del país.
Ahora las redes de la Mafia ejercen un control tan fuerte sobre la política local, que ya no necesitan protección a nivel nacional. Han aprendido que lanzar su peso sobre Palermo o Nápoles es el modo de obtener resultados en Roma. Y ningún gobierno ha logrado aminorar el poder económico de la Mafia. En la Italia de hoy, levantarse contra el crimen organizado conduce no sólo a una pérdida de consenso y votos, sino también a problemas para conseguir que se realicen los proyectos de obras públicas. Nuestro fracaso al no derrotar a estas Mafias nos pone en peligro de dejarles vivir y prosperar para siempre. No importa quién gobernará el país después de abril; la Mafia ya ha identificado con cuáles candidatos puede tratar en cada lado de la división política.
Se ganan demasiadas elecciones en Italia, incluso hoy, por el proceso de comprar votos. Esto es un arma formidable sobre todo en el sur, donde el alto paro es tan endémico que muchos jóvenes ambiciosos emigran al más próspero Norte o al extranjero. Cuando yo era niño en los años de los 80, el voto de un individuo tendía a costar más que hoy. Podía haber valido un trabajo en Correos, digamos, o en la administración pública o en una escuela o en un hospital. Cuando crecí, los votos se vendían normalmente por mucho menos: las facturas de teléfono y de electricidad pagadas los dos meses anteriores y un mes posterior a una elección.
En las últimas votaciónes, el nuevo cebo ha sido el teléfono móvil. Alguien te da uno antes de la elección, y tú puedes quedarte con él si vuelves con una foto hecha con este móvil nuevo y brillante, mostrando tu papeleta de votación marcada con el candidato adecuado. Los teléfonos, que valen aproximadamente 75 dólares cada uno, están convenientemente preparados para tomar las fotos silenciosamente. El valor fluctuante de un voto parece haber regresado a su nivel de los años 1950, cuando el empresario-alcalde de Nápoles, Achille Lauro, ofrecía paquetes de pastas y un zapato izquierdo nuevo antes de una elección. El zapato derecho se podía recoger después si se demostraba que se había elegido la opción adecuada.
Pero incluso entonces, la política no tenía la baja categoría que tiene hoy. Los italianos la perciben como la gestión de asuntos privados en la esfera pública. La política ha perdido su objetivo primario: poner objetivos, solucionar problemas y llevar al país adelante. Nadie espera que la política italiana se pueda renovar en el arco de una sola campaña electoral. Pero tenemos que reconocer un hecho incontrovertible: que un sistema político tan propenso a la manipulación y a la miopía es incompatible con una democracia avanzada. ¿Esto es una democracia avanzada, si montones de gobiernos municipales locales han sido disueltos en los años recientes, porque habían sido infiltrados por la Mafia? ¿O donde 3.100 personas han sido asesinadas por la Mafia desde 1992? Eso significa más víctimas de la violencia que en Beirut durante el mismo período.
No deberíamos olvidar que el derrumbamiento del gobierno de centro-izquierda del primer ministro Romano Prodi en enero se originó en la tierra de la Camorra. Poco antes de la caída de su gobierno, la última de las paradas de la recogida de basura de Campania --un negocio en el cual la mafia ha metido la mano durante mucho tiempo -- dejó toneladas de basura amontonadas en las calles de Nápoles durante semanas. Prodi permitió que quedase a flote el gobernador de Campania a pesar de su fracaso en la gestión de la crisis de la basura. El primer ministro no vio la situación de Nápoles como lo que realmente era: una lección escalofriante de que el gobierno termina arrinconado e impotente si cede aunque sea tácitamente a los intereses criminales. También subestimó el peligro de llevar en sus listas electorales a candidatos desconocidos, que más tarde serían investigados por conspirar con la Mafia. Todo esto mientras el centro-derecha (liderado por Silvio Berlusconi) veía a su aliado, el gobernador de Sicilia, celebrar como una victoria una decisión reciente de un tribunal que determinó que no era un mafioso, incluso aunque ese tribunal encontró que [el gobernador de Sicilia] había hecho favores a un importante jefe de la Mafia. En este entorno febril, Berlusconi otra vez está intentando llegar al puesto de primer ministro, mientras que Prodi ha sido sustituido como candidato del centro-izquierda por el ex alcalde de Roma Walter Veltroni. Esta será la primera elección para el Partido Demócrata de Veltroni, y [ese partido] debería tomar en serio la lección que Prodi despreció: que debe abordar a la Mafia de frente.
Las fuerzas para la decencia y la transparencia están presentes en cada partido, no solamente en la izquierda, que tradicionalmente ha liderado la lucha contra la mafia. El mártir magistrado de Palermo Paolo Borsellino venía de una tradición anti-mafia de la derecha que persiste hoy. También los Jóvenes Católicos están entre los luchadores más militantes contra la Mafia, y deberían exigir candidatos dignos de la causa. Recordamos las palabras de Papa Juan Pablo II en 1993 en Sicilia después de una serie de sangrientos ataques de la Mafia: "Este pueblo, los sicilianos, tan conectados a la vida, que aman a la vida, que dan la vida, no pueden seguir viviendo bajo la presión de ... una cultura de la muerte. Yo digo a los que son responsables: ¡Convertíos! ¡Convertíos! ¡Un día el juicio de Dios vendrá!". Además, destruir los lazos entre la política y el crimen organizado no es solamente una opción ética, sino una necesidad vital de la democracia y una actuación básica de defensa propia.
Veltroni me ha pedido que me una a su lista electoral para luchar contra el crimen organizado. Pero yo no voy a entrar en la política. Mi trabajo es escribir, que es el instrumento más fuerte del que dispongo para combatir estos problemas. Sé retratar el poder, pero no sería capaz de manejarlo. No estoy renunciando a la responsabilidad de hacer mi parte; considero esto como mi trabajo diario. Y hacer bien nuestro trabajo puede ser la última forma de resistencia que tenemos. Eso, y rechazar el conformarse con cómo están las cosas.
En 1793, la constitución francesa incluyó el derecho a la insurrección. Quizás en Italia ha llegado el momento de ejercer el derecho a estar harto. Redescubrir una opción democrática verdadera. Aprovechar al máximo nuestros votos, en vez de intercambiar nuestro destino por nada más que un teléfono móvil nuevo. El futuro de Italia vale muchísimo más que eso. [Time]
Saviano es periodista y autor del libro Gomorra, una exposición de la actividad de la Mafia en Nápoles. Ahora vive con protección policial.
NOTA DE PD.- El traductor del artículo pide a la Administración que transmita su apelación a los lectores en el sentido de que relean el artículo pensando en cuántos de los párrafos se podría sustituir "Italia" por "España", y la región de "Campania" o "sur de Italia" en primer lugar por "País Vasco", y también por "Andalucía", Cataluña" o "Galicia".
Paz Digital, 08-04-2008
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