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Las agencias de noticias y los grandes medios siguen tapando el drama del tsumani del delta del río Irrawaddy, que ya ni nombran, a pesar de que fue el causante de casi la totalidad de las víctimas y daños. En su lugar, hablan de "el tifón Nargis".
Paz Digital, 14-05-2008.- El balance de víctimas del ciclón Nargis que azotó Birmania el 3 de mayo se eleva a 38.491 muertos y 27.838 desaparecidos, anunció este miércoles la radio estatal birmana.
Paralelamente, altos responsables extranjeros viajaron este miércoles a Birmania para presionar a favor de la entrada de los equipos de ayuda internacional, al tiempo que las organizaciones humanitarias rechazaban la insistencia de la junta birmana por gestionar sola el desastre.
El hambre y las enfermedades amenazan a dos millones de supervivientes, que siguen sin contar con suficiente comida, agua y refugios casi dos semanas después de la tragedia, mientras las nuevas lluvias registradas durante la noche agravaban la situación.
Damnificados en el delta del río Irrawaddy, donde el tifón Nargis, que dejó 62.000 muertos y desaparecidos hace once días [aquí la agencia AFP dobla por su cuenta el número de muertos de la información del gobierno birmano. Parece ser que AFP cree tener más y mejor información que el gobierno de Birmania, lo cual es imposible y plantea serias dudas sobre lo que en realidad ha sucedido y lo que se pretende], borró del mapa pueblos enteros, afirmaron que el Gobierno no les entregó ninguna ayuda de emergencia.
Los generales en el poder, que desconfían de la mayor parte de países extranjeros, aceptaron las donaciones internacionales de material humanitario pero se negaron a autorizar la entrada de la gran mayoría de expertos extranjeros, necesarios para supervisar la complicada operación de socorro.
"Lo que se necesita en un desastre es una respuesta increíblemente rápida y organizada, pero no es lo que tenemos", afirmó Chris Lom, de la Organización Internacional por la Migración (OIM), tras una reunión de grupos humanitarios en la vecina Tailandia, donde decenas de especialistas siguen esperando que se les otorgue un visado para entrar en Birmania.
"En término de respuesta rápida, tal vez ya sea demasiado tarde", agregó.
El primer ministro tailandés, Samak Sundaravej, y el comisario europeo de Desarrollo, Louis Michel, se dirigían por separado este miércoles a Birmania.
Según el portavoz de Michel, el comisario europeo explicará a los representantes de la junta la necesidad de abrir inmediatamente un corredor humanitario, insistiendo en que "cada hora cuenta".
Michel dijo que hay un riesgo de "hambruna" en Birmania por la destrucción de los depósitos de arroz a causa del ciclón.
Por "el hecho de que todos los depósitos de arroz fueron destruidos", hay "un riesgo de catástrofe a nivel de hambruna", declaró Michel a la AFPTV antes de su viaje de Bangkok a Rangún.
"Sería necesario que se trabaje durante semanas, meses y años antes de rectificar y corregir los efectos de tal drama", agregó el comisario europeo.
El régimen militar birmano, que desde 1962 dirige el país con mano de hierro, afirma que no necesita "de momento" expertos humanitarios extranjeros.
Durante días, la televisión estatal ha omitido las desgarradoras escenas de desesperación vividas en el devastado delta del Irrawaddy para difundir en su lugar imágenes de los generales entregando agua y alimentos a ciudadanos agradecidos.
El régimen también ha endurecido las condiciones de acceso de los periodistas a la región, lo que hace aun más difícil obtener una visión completa de la destrucción que reina en el suroeste del país.
Sin embargo, los periodistas que lograron llegar a la zona relatan escenas de miseria y desesperación. Las nuevas lluvias están destruyendo los refugios improvisados, la escasa comida disponible se está echando a perder y muchos temen que la tragedia se agrave.
"El arroz que teníamos ya está mojado por las lluvias. No es muy bueno para comer", afirman Thin Thin, de 22 años, sentada en una precaria choza hecha con pedazos de palmera, su único refugio desde que el tifón destruyó su casa.
Mientras tanto, Naciones Unidas advirtió este miércoles de que un nuevo ciclón podría estar formándose sobre Birmania, donde según la ONU el balance tras el paso de Nargis el 2 y 3 de mayo podría rondar los 100.000 muertos.
El presidente estadounidense, George W. Bush, y el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, sumaron sus voces a los críticos de la junta.
Utilizando un leguanje inusualmente duro para un jefe de la ONU, Ban afirmó el lunes que la situación está en un "punto crítico" y que el Gobierno birmano "tiene que poner por delante las vidas de la población".
El martes, su portavoz Michele Montas afirmó, en la sede de la ONU en Nueva York, que Ban no había podido hablar todavía con las autoridades birmanas pese a haber intentado llamarlos durante días.
El primer ministro británico, Gordon Brown, anunció este miércoles que ha pedido al secretario general de la ONU que convoque una cumbre de emergencia sobre la situación en Birmania.
Esta cumbre sería similar a la que organizó la ONU tras el tsunami que golpeó Asia del sur, en diciembre del 2004. [AFP]
Paz Digital, 14-05-2008 Powered by AkoComment 2.0! |